Científicos descubren el caso de cáncer más antiguo de Centroamérica

Nicole E. Smith-Guzmána, Jeffrey A. Toretskyb, Jason Tsaic, Richard G. Cookea, 2017/ Journal of Paleopathology

Un equipo de arqueólogos estadounidenses ha dado el diagnóstico de cáncer, por primera vez entre los antiguos americanos, en los restos óseos de un adolescente encontrado en Centroamérica. Los científicos concluyen que el joven, enterrado a principios del s. XIV en tierras del Panamá actual, murió de cáncer de hueso. El artículo de investigación está publicado en el Journal of Paleopathology.
 
En comparación a otras enfermedades, el cáncer es muy raro de diagnosticar con seguridad en los restos fósiles. Debido a esto, al día de hoy existe la creencia popular de que el cáncer es una enfermedad moderna causada por la contaminación antropogénica. Pero es posible que en el pasado, las enfermedades oncológicas se hayan presentado con menor frecuencia debido a la corta expectativa de vida: las personas no alcanzaban a vivir hasta una edad con mayor incidencia los tumores malignos.
 
Sin embargo, gracias al desarrollo de métodos bioarqueológicos de diagnóstico, los científicos encuentran con cada vez más casos de restos fósiles con señales de tumoración. Por ejemplo, en febrero del presente año una investigación logró diagnosticar de cáncer al hueso a un homínido de más de 1.5 millones de años de antigüedad. 
 
Los restos óseos del adolescente panameño, de aproximadamente 14 a 16 años de edad, fueron descubiertos en 1970. Se calcula que fue enterrado en el año 1300 en Cerro Brujo, en la zona arqueológica de Bocas del Toro, en Panamá. El lugar elegido para su entierro fue un antiguo basural, por lo que los arqueólogos no pueden explicarse del todo por qué ese sitio fue elegido para este fin. Sin embargo, concluyen que la elección no fue tomada al azar, ya que el cuerpo ha sido envuelto de manera muy cuidadosa y colocado en posición fetal; junto con él, se colocaron dos vasijas de barro y una trompeta de hecha de caracola de tritón del Atlántico. 
 

Huesos del adolescente con señales de lesión. 
Nicole E. Smith-Guzmána, Jeffrey A. Toretskyb, Jason Tsaic, Richard G. Cookea, 2017/ Journal of Paleopathology 

Al momento de su descubrimiento, los arqueólogos no notaron la lesión en el hueso húmero derecho del adolescente, que por su forma, es muy característica de los casos con cáncer al hueso. Así, 46 años después, los restos fueron re-examinados por la bioarqueóloga Nicole Smith-Guzmán. Después de realizar una tomografía computarizada de los huesos, la investigadora concluyó que el adolescente padeció bien de osteosarcoma o bien de sarcoma de Edwing. 
 

Tomografía computarizada de los huesos del adolescente en el área de la lesión. 
Nicole E. Smith-Guzmána, Jeffrey A. Toretskyb, Jason Tsaic, Richard G. Cookea, 2017/ Journal of Paleopathology

Smith-Guzmán sugiere que los indicios del sarcoma se explican también por una lógica antropológica: la presencia de la caracola en la tumba. Esta práctica sugiere que el adolescente murió a causa de una enfermedad y, según la arqueóloga, la caracola fue empleada como parte de un ritual de sanación similar al que todavía practican los indígenas actuales de Panamá. 
 
Isabel Vlasova
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