Estén donde estén, estos extraños pinos se inclinan siempre hacia el ecuador

Araucaria columnaris. /Wikimedia Commons

Los habrás visto en muchos sitios: el pino de Cook (Araucaria columnaris), una especie de conífera de aspecto estrecho y alargado que puede alcanzar hasta 60 metros de altura, y que parecen incapaces de permanecer rectos, dando una curiosa impresión de ebriedad. Muchas plantas, incluyendo las coníferas como estos pinos, son conocidas por su propensión a inclinarse hacia una fuente de luz, una característica conocida como fototropismo, pero, normalmente, existe un mecanismo que les ayuda a mantenerse erguidas, su capacidad para detectar la gravedad a nivel molecular y, de este modo, dirigir las raíces y los brotes en las direcciones correctas. Lo que llama la atención de este pino es que sigue inclinándose, no importa cuánto crezcan.

Ahora, científicos han descubierto que los pinos se inclinan siempre hacia el ecuador, es decir, que en el hemisferio norte caen hacia el sur, y en la otra mitad de la Tierra, al contrario. El estudio fue publicado en Ecology.

El descubrimiento se produjo por azar cuando el investigador Matt Ritter de la Universidad Politécnica del Estado de California (EE.UU), estaba escribiendo una breve descripción del árbol para un libro. Para corroborarlo, los científicos han medido la altura, diámetro del tronco y ángulo de inclinación de 256 árboles a través de 18 regiones en cinco continentes, tras lo que documentaron el patrón y determinaron que este dependía del hemisferio. En promedio, los pinos se inclinan 8.05 grados. Únicamente, menos del 9% de los árboles medidos se salían del estándar. 

Los investigadores barajan tanto que exista una peculiaridad genética que les permita inclinarse, buscando más luz solar en latitudes distintas de su rango nativo, como que la gravedad e incluso el campo magnético de la Tierra desempeñen un papel importante. Esperan salir de dudas en futuras investigaciones y también intuyen que estas podrían conducir al descubrimiento de los mecanismos poco conocidos que las plantas utilizan para responder a las señales ambientales.

Estas coníferas son originarias de Nueva Caledonia, un archipiélago tropical en el sudoeste del Océano Pacífico. Los árboles fueron clasificados por primera vez durante la segunda misión del capitán James Cook para circunnavegar el globo, de ahí su nombre. La majestuosidad de estos árboles los convierten en una opción popular para los parques y los jardines en muchas partes del mundo.

Otro misterio resuelto recientemente en el mundo vegetal es el de cómo saben cuándo tienen que florecer o metabolizar los nutrientes. Las conclusiones de un estudio publicado en eLife explican el proceso (un sutil evento químico, como lo definen los autores) que tiene lugar en las células de cada planta cada segundo de cada día. La importancia del hallazgo es la posibilidad de modificar los organismos para cultivarlos en lugares donde hoy en día no pueden crecer, según los autores. Específicamente, los investigadores descubrieron cómo se crean y rompen los engranajes químicos de una proteína que reacciona a la luz solar. En función de la intensidad de esta luz, la proteína comunica a la planta si debería hacer tareas diurnas como florecer o tareas nocturnas como crecer.

Beatriz de Vera

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