Ave de 100 millones de años es hallada en inusual estado de conservación en ámbar

El polluelo del Cretácico conservado en la savia fosilizada.

Un estudio conducido conjuntamente por científicos de universidades e instituciones de la China, Canadá y Estados Unidos da cuenta del hallazgo del pájaro más completo conservado en ámbar, cuyos restos datan de hace 100 millones de años, cuando el T Rex gobernaba la Tierra.

El ámbar es, en breve, la resina fosilizada de árboles prehistóricos, y es uno de los mejores materiales para conservar restos de plantas y animales. Incluso al interior de una garrapata hallada en ámbar se pudo recuperar sangre de mono de 30 millones de años y reproducirla en el laboratorio.

Pero el fragmento hallado en Myanmar, Birmania, se destaca por contener la cabeza, el cuello, el ala, la cola y las patas completos de un antiguo polluelo, de apenas unos días de vida cuando cayó en el fluido de coníferas.

El trabajo, publicado en Gondwana Research, detalla que incluso se ha detectado que la cola hallada conserva tejido blando, aunque también anteriores escaneos de piezas similares revelan que la carne de los animales en ámbar se degrada en carbono, con lo que se pierde la posibilidad de recuperar ADN (lo sentimos, entusiastas de Jurassic Park).

La morfología de los restos indica que este espécimen perteneció a los Enantiornithes, o aves opuestas, un grupo de voladoras que fue el más abundante del Cretácico, más avanzadas que el célebre Archaeopteryx y menos evolucionadas que las aves actuales. La escasez de plumas del cuerpo hallado, sin embargo, indica un rasgo que sugiere ya una separación de las aves precociales vivas. El plumaje incluye plumas de cuerpo filamentoso, otras con estructuras de cerdas distales y remiges, revelando una inesperada diversidad de morfotipos de plumas primitivas y derivadas presentes en el plumaje de las aves tempranas.

El nuevo espécimen aporta un nuevo nivel de detalle a nuestra comprensión de la anatomía de los estadios juveniles del clado más rico en especies de aves pre-modernas y contribuye a la información que indica que el desarrollo de los enantiornithes difirió drásticamente del de los Neornithes.

"Es la visión más completa y detallada que jamás hemos tenido", dice Ryan McKellar, del Royal Saskatchewan Museum de Regina, en Canadá, miembro del equipo que describió el hallazgo. "Ver algo tan completo es asombroso. Es simplemente impresionante.

El ámbar conserva algunos de los colores de las plumas, pero en este caso no son muy emocionantes, admite McKellar. "Ellos eran pequeños pajarracos marrones."

Los pájaros opuestos son así llamados por la orientación de algunos de sus huesos superiores, opuesta a la de aves actuales, y murieron con los dinosaurios hace 66 millones de años. Su exitosa supervivencia se debió en parte a que sus polluelos nacían con plumas de vuelo ya desarrolladas, listos para valerse por cuenta propia.

Probablemente, nacieron en el suelo y treparon a los árboles, dice McKellar, lo que los hace particularmente propensos a quedarse atrapados en la savia.

El ámbar que contiene el pájaro fue recogido por un museo en China hace varios años, que al reparar en la naturaleza de la pieza se puso en contacto con Lida Xing de la Universidad China de Geociencias en Beijing, que dirigió el equipo que describió el hallazgo. Myanmar es una de las zonas de la Tierra donde se encuentran más piezas de ámbar, lo que ha dado lugar a un mercado negro que comercializa las mismas.

Hans Huerto

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