Hallado el origen de la supuesta señal extraterrestre Wow!

La noche del 15 de agosto de 1977, el investigador Jerry Ehman hacía guardia en el Observatorio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.) cuando detectó una extraña frecuencia de radio de origen desconocido que no podía haber sido emitida desde la Tierra. El científico, demostrando su gran asombro, marcó la señal con un círculo en un papel y escribió a su lado la palabra Wow! El programa SETI, dedicado a la búsqueda de vida inteligente en el espacio, intentó volver a localizarla, pero nunca se repitió.

La explosión de 72 segundos, procedía de la constelación de Sagitario, pero no coincidía con ningún objeto celestial conocido. Las teorías de la conspiración han afirmado desde entonces que la señal, que era 30 veces más fuerte que la radiación de fondo, era un mensaje de extraterrestres inteligentes. Pero ahora, un investigador ha encontrado que la señal, que ha dejado perplejos a los científicos durante 40 años, era solo el rastro de dos cometas mientras pasaban por la Tierra.

Antonio Paris, profesor de Astronomía en el St Petersburg College (EE.UU) planteó en 2016 una teoría que podría explicar el fenómeno. Proponía que la famosa señal era el rastro de la emisión de hidrógeno de un cometa mientras transitaba por el cúmulo estelar M55, en la constelación de Sagitario. A partir de ahí, inició una campaña de crowfunding en internet para recaudar fondos con el objetivo de investigar y confirmar su teoría. Ahora ha hecho públicos sus resultados en la revista de la Academia de las Ciencias de Washington.

Desde el 27 de noviembre de 2016 al pasado 24 de febrero, el Centro de Ciencia Planetaria realizó 200 observaciones del espectro de radio para validar la hipótesis de Paris, concluyendo que la señal Wow! fue emitida por el cometa 266P/Christensen, que pasó cerca de la Tierra en agosto de 1977. Como este año volvía a hacerlo, Paris quiso comprobar si la señal era la misma, y, en efecto, cuando 266P/Christensen volvió a acercarse, viaje que realiza cada siete años y medio, la señal fue la misma. Alrededor de cada cometa activo hay una gran nube de hidrógeno con un radio de varios millones de kilómetros, que emite en una radiofrecuencua de de 1,42 Ghz. El investigador comparó la vieja señal con la de otros tres cometas y fue la misma. Así que, tras décadas de incertidumbre, hoy podemos afirmar que Wow! no era un mensaje alienígena. Probablemente, pocas veces resolver un misterio de la astronomía ha sido tan decepcionante.

Hace más de medio siglo la raza humana arrancó en una carrera por la conquista del espacio, en busca de nuevos lugares para la vida y vida en nuevos lugares. Mientras hallamos “segundas Tierras” en distantes sistemas estelares y señales de agua en estado líquido en nuestro propio vecindario planetario, peinamos el espacio observable en busca de señales y comunicación con alguna forma de vida inteligente. No obstante, se alza la pregunta: ¿por qué no hemos cifrado nuestros esfuerzos en hallar vestigios de antiguas civilizaciones, perdidas ya en el tiempo?

Son muchos los esfuerzos invertidos en la búsqueda de evidencia de formas de vida extraterrestre espaciales (tecnoescrituras) ahora extintas que podrían haber dejado vestigios de su existencia incluso en nuestro propio sistema solar. Pero, según Jason Wright, un profesor de astronomía en Penn State, teniendo en cuenta que la edad aproximada del sistema solar de 4.600 millones de años, ¿por qué no pensar que incluso nuestro propio planeta pudo albergar vida inteligente anterior a la humanidad? El autor arguye que la erosión y, en última instancia, las placas tectónicas pueden haber borrado la mayor parte de esa evidencia si la especie vivió hace miles de millones de años. 

Beatriz de Vera

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