El riesgo de cáncer de astronautas que viajen a Marte es mayor de lo pensado

Imagen de la misión Mars Express Orbiter. / ESA

Viajar a Marte, e incluso colonizarlo, es una idea que se hace cada vez más real. Hasta ahora, conocemos que los rayos cósmicos pueden aumentar el riesgo de numerosos problemas de salud, incluyendo el cáncer y las enfermedades circulatorias, debido a las altas tasas de ionización. La amenaza que representan es uno de los principales problemas que supone la salida de la órbita de la Tierra. Y, de acuerdo con una nueva investigación publicada en Scientific Reports, el riesgo de cáncer que corren los astronautas que viajen a Marte podría ser el doble de lo que se pensaba.

El trabajo muestra que la radiación cósmica podría tener efectos secundarios en células sanas. Es decir, que las células dañadas y mutadas por la radiación podrían dañar a otras no afectadas originalmente, algo que en las evaluaciones de riesgo que existen actualmente no habían tenido en cuenta. Las células dañadas envían señales a las circundantes no afectadas y, según los autores, probablemente modifican los microambientes de los tejidos, lo que parece inspirar a las células sanas a mutar, causando tumores o cánceres adicionales.

Los investigadores, de la Universidad de Nevada (EEUU), utilizaron un modelo de efecto no dirigido para el crecimiento canceroso, con el fin de confirmar algo que los científicos observaron por primera vez en 1992: la forma en la que la radiación afecta indirectamente a las células no directamente alcanzadas inicialmente por ella. El equipo está tratando de averiguar ahora cuánto daño podría hacer esta radiación, y cómo podrían detenerlo. “Ya sabemos que el blindaje contra radiaciones será crucial para llegar con seguridad a Marte y vivir en la superficie, pero cuánto se requiere y cómo lo vamos a diseñar, será crucial en la viabilidad de futuras misiones”, explican los investigadores.

Las exploraciones a nuestro vecino requerirán una estancia en el espacio de al menos 900 días, lo que incluye más de un año en el espacio profundo, donde la exposición a iones pesados ​​de rayos cósmicos galácticos es inevitable. Para poder entender más sobre los efectos a largo plazo de esta misión, el astronauta de la NASA, Scott Kelly, pasó casi un año en el espacio. También ayudó a obtener más información el rover Curiosity en su camino hacia el planeta rojo de noviembre de 2011 a agosto de 2012. Los científicos encontraron que el equipo fue expuesto a una dosis de radiación hasta 1.000 veces mayor de lo que sería posible en la Tierra.

Marte es, últimamente, una fuente inagotable de noticias científicas. Hace poco se conoció que la gravedad de otro de nuestros compañeros del Sistema Solar, Júpiter, sería el factor que afectó al crecimiento de nuestro vecino, que tiene tan solo 53% de masa que la Tierra. Según una investigación de la Universidad de Utah (EE.UU.), el gas sobrante de la formación de Júpiter se metió entre las rocas que finalmente construyeron Marte, causando su desmoronamiento y evitando su aglutinamiento. De hecho, es solo más grande que Mercurio. 

Beatriz de Vera

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