Astrónomos explican, por fin, el porqué del lugar más frío del Universo

La Nebulosa Boomerang. /NRAO/AUI/NSF/NASA/STScI/JPL-Caltech

A unos 5.000 años luz de la Tierra, hay una extraña y misteriosa nebulosa, la nebulosa del Boomerang, que registra una temperatura promedio de menos de 1 Kelvin (-272,15 ° C), convirtiéndolo en el objeto natural más frío del Universo conocido. Se estima que ni siquiera el débil resplandor del Big Bang, la gran explosión que dio origen a todo, fuera tan gélido. Durante décadas, los científicos han intentado explicar cómo es posible que esta nube de gas mantenga temperaturas más frías que el espacio vacío, pero ahora finalmente tienen una respuesta.

Según la investigación, que ha sido publicada en The Astrophysical Journal, puede ser que una pequeña estrella se haya hundido en el corazón de una gigante roja, provocando la expulsión de la mayor parte de su materia en un chorro ultrafrío de gas y polvo. Este chorro se expande tan rápidamente, a más de 150 kilómetros por segundo (alrededor de 10 veces más rápido de lo que una sola estrella podría producir por sí misma) que su temperatura ha caído estrepitosamente. Los científicos observaron este cuerpo con el telescopio espacial ALMA, ubicado en el desierto de Atacama, en Chile.

Se cree que esta es una nebulosa protoplanetaria, una fase de transición en la vida de una estrella moribunda que se prevé que nuestro propio Sol alcance en los próximos mil millones de años a medida que se quede sin combustible de hidrógeno: se hinchará, convirtiéndose en un gigante rojo, soportará la fase protoplanetaria intermedia durante no más de 10.000 años y luego formará una nebulosa planetaria. Después, el núcleo recién expuesto de nuestro Sol continuará enfriándose y encogiéndose para convertirse en una enana blanca (estable y sin combustible nuclear), que perderá todo su calor tras miles de millones de años y se convertirá en una estrella muerta, fría y negra.

Para los expertos, las propiedades extremas del Boomerang desafían las ideas convencionales sobre las interacciones entre estrellas y nos proporcionan una de las mejores oportunidades para probar la física de sistemas binarios que contienen una estrella gigante. Los científicos esperan encontrar más pruebas que corroboren la explicación de estas temperaturas ultrafrías. Pero por ahora, lo que sí podemos tener claro es que el objeto más frío del Universo no mantendrá esa distinción para siempre, ya que el equipo descubrió que la nebulosa está empezando a calentarse.

Otro misterio astronómico resuelto esta semana es el de la supuesta señal extraterrestre Wow!. En 1977, en el Observatorio Big Ear de la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.), se detectó una extraña frecuencia de radio de origen desconocido que no podía haber sido emitida desde la Tierra y que se acabó conociendo mundialmente como Wow!. Las teorías de la conspiración han afirmado desde entonces que la señal, que era 30 veces más fuerte que la radiación de fondo, era un mensaje de extraterrestres inteligentes. Pero ahora, un investigador ha encontrado que la señal, que ha dejado perplejos a los científicos durante 40 años, era solo el rastro de dos cometas mientras pasaban por la Tierra.

Beatriz de Vera

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