La droga que mató a Prince y Michael Jackson puede acabarte con solo respirar cerca a ella

Una de las presentaciones comerciales del fentanilo (Foto: Wikimedia Commons).

La epidemia de opioides en los Estados Unidos no solo empeora con el incremento del consumo —en el caso de la heroína, se ha quintuplicado en la última década, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Harvard— sino también con el desarrollo de nuevas sustancias.

Tras una intervención por drogas realizada el mes pasado por la policía de Ohio, el oficial Chris Green fue avisado por sus compañeros sobre una mancha de polvo blanquecina en su camisa. Minutos después de habérsela quitado con las manos, "comencé a hablar de forma extraña, lentamente sentía que mi cuerpo se cerraba, podía oírlos hablar, pero no pude responder. Colapsé”. Green fue llevado de emergencia al hospital por una sobredosis de fentanilo, un poderoso opioide sintético recetado para casos severos de dolor, como en el caso de enfermos de cáncer. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidenses, el fármaco es de 50 a 100 veces más poderoso que la morfina y es uno de los nuevos actores en el trágico ascenso del consumo de sustancias de este tipo en la nación norteamericana.

Las sobredosis y muertes en ese país relacionadas con el fentanilo se deben al comercio de lotes de la sustancia fabricados ilegalmente, por su efecto similar a la heroína. “A menudo se mezcla con heroína y / o cocaína como un producto combinado -con o sin el conocimiento del usuario- para aumentar sus efectos eufóricos”, señala la CDC. Algunas de las más sonadas, las de los músicos Michael Jackson (2009) y Prince (2016). Ambos, reportadamente, la consumían para sobrellevar dolores musculares crónicos, y bajo recetas médicas cuya idoneidad ha sido puesta en tela de juicio tras sus decesos.

Esta semana, el fiscal general de la DEA (Drug Enforcement Administration), Rod Rosenstein, señaló datos preliminares que indican que las muertes por sobredosis de drogas aumentaron casi un 20% en 2016, en comparación con el año anterior. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel global en 2014 alrededor de 69.000 personas murieron de sobredosis de opioides. De acuerdo con el diario New York Times, la cifra de muertes solo en EE.UU. para el año pasado estaría bordeando el total global de hace tres años.

Según la OMS, hay un estimado de 15 millones de personas que sufren de dependencia de opiáceos, la mayoría consumidores de heroína, aunque se registran cada vez más adictos a opioides recetados. Estos son derivados de la amapola (de la que se extrae un látex para la fabricación de heroína), o análogos sintéticos con efectos similares. El tramadol y la oxicodona son opioides comercialmente disponibles en farmacias, de venta bajo receta médica.

El fentanilo es tan potente que representa una amenaza para el personal de servicio de emergencia que lo encuentra como parte de su trabajo, pues basta inhalar unas cuantas partículas para consumir una dosis potencialmente fatal.  Las muertes por sobredosis de opioides sintéticos como fentanilo aumentaron en 72% entre 2014 y 2015.

Ayer, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos solicitó que un opioide comercial, llamado Opana ER, fuera retirado del mercado, por preocupaciones de que los riesgos de la droga superen sus beneficios. Esta es la primera vez que la FDA ha tomado medidas para eliminar un opioide comercial analgésico debido a las potenciales consecuencias fatales de su abuso.

Hans Huerto

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