La ciencia descubre el misterio detrás de la coordinación entre músicos durante una actuación

(Foto: Wikimedia Commons).

La ejecución musical en vivo, una feliz ecuación de oído musical, motricidad fina y sensibilidad artística, entre otros elementos. ¿Pero que lleva al éxito a un conjunto? ¿Cómo se mantienen coordinados y afinados a lo largo de una pieza? Un elemento no verbal es el lazo invisible que los conduce con acierto en el mismo vagón sonoro y hoy la ciencia empieza a conocer las entrañas de ese vaso comunicante no tan invisible.

Una investigación de expertos de la Universidad McMaster, de Ontario, Canadá, echa luces sobre la manera en que los músicos se comunican durante un concierto y se anticipan a los movimientos de los demás, en momentos en que la coordinación se requiere más allá de lo escrito en la partitura musical, sin mediar palabra alguna. Por ejemplo, los sutiles cambios en el tempo o el fraseo que se dan de acuerdo con la interpretación individual y única cada vez que un músico ejecuta una pieza.

La comprensión a fondo de esta comunicación no verbal entre músicos embarcados en una presentación, asegura el estudio publicado en PNAS podría conducir a mejores técnicas para llegar a aquellos con condiciones como el autismo o la demencia.

Utilizando tecnología como marcadores infrarrojos, sensores de captura de movimiento y modelados matemáticos, los científicos examinaron los movimientos de músicos de dos cuartetos de cuerda profesionales, tras lo cual pudieron predecir, a partir del movimiento del cuerpo de un músico, lo que otro haría a continuación.

Los modelos de causalidad de Granger empleados demostraron que los músicos asignados como líderes afectan al resto del conjunto “más que a los músicos asignados como seguidores. Estos efectos estuvieron presentes durante el espectáculo, cuando los músicos solo podían oírse unos a otros, pero se magnificaban cuando también podían verse, lo que indicaba que las señales auditivas y visuales afectaban a las interacciones sociales no verbales. Además, el grado general de acoplamiento entre los músicos se correlacionó positivamente con las calificaciones de éxito en el desempeño. Así, hemos desarrollado un método para medir la interacción no verbal en situaciones complejas y hemos demostrado que las dinámicas de interacción se ven afectadas por las relaciones sociales y las señales perceptivas”, reza el documento.

Asimismo, se descubrió que el grado de comunicación entre los músicos estaba relacionado con su percepción de lo bien que actuaban juntos. Dan Bosnyak, investigador y director técnico de LIVELab de McMaster, donde el trabajo se llevó a cabo, señala que la metodología desarrollada en este estudio “podría ser útil para entender muchos tipos diferentes de comportamiento en grupo, como entender los problemas de comunicación en niños autistas o determinar los mejores procedimientos de control de muchedumbre para una evacuación de emergencia". O incluso como dichas variables influyen en las relaciones románticas, estudio que el equipo planea conducir esta mitad de año.

Hans Huerto

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