Hongos convierten hembras de escarabajos en atractivas “zombies”

Escarabajos-zombie.
Donald C. Steinkraus et al. / Journal of Invertebrate Pathology, 2017

Un equipo de científicos de los EE.UU. ha registrado una epizootia (epidemia) fúngica en Arkansas que contagió a una especie de coleópteros (escarabajos) de la familia de los Cantharidae. También descubrieron que el hongo patógeno convierte a las hembras de estos insectos en “zombies” que intentan aparearse con los machos y contagiarlos con la misma enfermedad. Los resultados de la investigación están publicados en el Journal of Invertebrate Pathology.
 
Muchos hongos parasitarios son conocidos por su capacidad de controlar el comportamiento de un insecto agonizante por la infección con el objetivo de diseminar sus esporas. Este fenómeno es conocido como manipulación adaptativa. En la mayoría de casos, en hongo se instala en los tallos de una planta para aumentar las probabilidades de contacto con un insecto.  
 
En 1996, un equipo conformado por investigadores de la Universidad de Arkansas y la Universidad Cornell recolectó 446 muestras vivas y muertas de escarabajos soldado vara de oro (Chauliognathus pensylvanicus). El equipo descubrió que 90 de ellos (el 20.2% de la muestra) estaban contagiados del hongo Eryniopsis lampyridarum. En el 57% de los insectos infectados, se encontró que el hongo produjo conidio (espora de reproducción asexual); el 23% presentaba esporas “dormidas”; y en el 20% restantes, hifas de hongo (estructuras filamentosas que absorben nutrientes). El nivel más alto de contagio de los escarabajos se presentó a finales de otoño de los años 2001, 2015 y 2016. 
 
Los escarabajo soldado vara de oro se alimentan de las flores de la planta vara de oro de Canadá (Solidago canadensis), y otras. Por su parte, el hongo E. lampyridarum habita en esas mismas flores, contagiando a los insectos. Luego del contagio, las mandíbulas del escarabajo se enganchan en la flor, y el animal se queda inmóvil y muere. Los más sorprendente de este hallazgo es que 15 a 22 horas después del contagio, el insecto, ya muerto, expande sus alas, el abdomen aumenta de volúmen y se llena de las conidióforas del hongo. 
 
Si este mismo proceso se produce en las escarabajo hembras, la expansión de las alas y el aumento del volumen del abdomen, además de su posición fijada sobre una flor, son una señal inequívoca de que están listas para aparearse. Así, el macho cae en la “trampa” y termina contagiándose con los parásitos, diseminando la infección en el medio. 
 

Microfotografía de las conidióforas con conidio en el abdomen del escarabajo. 
Donald C. Steinkraus et al. / Journal of Invertebrate Pathology, 2017

Los autores de la investigación planifican continuar con el estudio de la relación entre el hongo y el escarabajo. En particular, quieren comprobar si las probabilidades de contagio disminuyen cuando el insecto, ya muerto, mantiene sus alas replegadas. 
 
Oleg Lishchuk
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