La Amazonía podría ver su fin a causa de más de 400 represas

(Foto: Wikimedia Commons)

En una región tres veces del tamaño de México, la cuenca del río Amazonas (6,1 millones de kilómetros cuadrados) descarga no solo el 17% del total mundial de agua dulce, sino que además contiene al bosque amazónico hogar de 2,5 millones de variedades de insectos, decenas de miles de plantas, y de unos 2.000 especies de mamíferos y aves. La zona, también, 140 presas hidroeléctricas —concluidas o en construcción— y se proyecta construir más para completar un total de 428. No sorprende que tantas surjan alrededor del río más grande del mundo (casi 7.000 km desde su cuna en los Andes peruanos hasta su desembocadura en el Atlántico brasileño), lo que hoy llama la atención es que las mismas suponen un riesgo de daño permanente no solo a los afluentes del Amazonas, sino también a todo el ecosistema que alimenta.

Un equipo internacional presenta esta semana en la revista Nature una investigación que advierte sobre una serie de reformas que podrían ayudar a los encargados de formular políticas en toda la región a frenar el impacto que estas presas nuevas y las previstas. El estudio no plantea los riesgos de cada presa aislada en determinados afluentes, sino que aborda los peligros que en su conjunto suponen estas instalaciones.

En tal sentido, el Índice de Vulnerabilidad Ambiental de la Presa (DEVI, por sus siglas en inglés) del equipo incluye una medida de cuánto de un río se vería afectado por una presa dada Captura los cambios en la hidrología y el transporte de sedimentos, cruciales para las llanuras de inundación aguas abajo, el estuario y los ecosistemas costeros; así como el impacto de las carreteras, la deforestación y la frontera agrícola cada vez más avanzada.

El estudio afirma las zonas en mayor riesgo son las del sur, donde hay se registra una mayor actividad económica pero los efectos se dejan sentir hasta las alturas del ande peruano, donde se proyecta construir 136 presas en los principales afluentes del Amazonas (que nace en el río Mantaro, al centro del Perú).

El estudio también advierte sobre el aumento de las temperaturas y la deforestación y sus eventuales efectos irreversibles en el bosque amazónico, pudiendo convertir la franja sur de la región en sabana (donde la vegetación crece en escalas menores), haciendo que muchas de las nuevas represas queden obsoletas por la destrucción de los cauces que sobreviene a la reducción de la vegetación.

El documento incluye recomendaciones para el diseño de políticas ambientales en Perú, Bolivia y Ecuador, así como un marco para proporcionar evaluaciones independientes de las amenazas ambientales de las presas, al tiempo que abordan la energía y el desarrollo económico. Asimismo, se propone a Brasil la implementación de una serie de tecnologías de generación de energía limpia —de fuente eólica y solar— siendo este país es el principal comprador de la electricidad generada por las represas de Perú y Bolivia.

Todo ello a la luz de acciones del poder legislativo brasileño y el ejecutivo peruano hacia el debilitamiento de las regulaciones ambientales para actividades agrícolas, de infraestructura y mineras.

Hans Huerto

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