Llega a España la primera ola de calor del año: qué puede pasarte y cómo evitarlo

Hoy llega a España la primera ola de calor del año y, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), con avisos de riesgo por calor extremo en algunas provincias del país, ya que se prevén temperaturas máximas de 34 a 40 grados en las horas centrales del día. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya había advertido de que la tendencia al alza de las temperaturas globales marcadas por el clima extremo que se observó el año pasado, continuarían este 2017.

Esta ola es la segunda más adelantada desde 1975, año en que comienza el registro histórico de la la Aemet. La más tempranera se produjo en 1981, producida entre el 11 y el 16 de junio. La agencia señala que una intensa insolación favorece el recalentamiento de una masa de aire estacionaria sobre el interior de la península ibérica y que esta situación se mantendrá durante varios días, por lo que los avisos continuarán al menos hasta el domingo.

Ante las altas temperaturas, nuestro cuerpo tiene un mecanismo de regulación para enfriarse: la sudoración. Pero en las zonas con altos niveles de humedad, este método no es suficiente. La temperatura corporal puede elevarse hasta niveles peligrosos y es posible desarrollar enfermedades, normalmente causadas por permanecer expuesto al calor demasiado tiempo. Otros factores son el ejercicio excesivo y la condición física. Los adultos mayores, los niños pequeños y las personas enfermas o con sobrepeso tienen un riesgo mayor.

Pero no se trata solo de que estés sofocado, cansado, sudes más, o incluso te cambie el humor. Además de la incomodidad, estas son las razones por las que las altas temperaturas afectan a tu salud:

Hipertermia

Es la subida de la temperatura corporal por encima de los valores normales sin que funcionen los sistemas de evacuación de calor, como el sudor o la hiperventilación. Las hay leves, cuando la temperatura corporal se eleva ligeramente, pero no sobrepasa los 38º (insolación, calambres y espasmos, o agotamiento), y graves (golpe de calor). 

    Insolación: Ocasionada por excesiva exposición al sol. Se manifiesta con hipotensión, debilidad, náuseas y dolor de cabeza.

    Calambres, dolores y espasmos musculares: Son los efectos de bajos niveles de sodio, debidos a la sudoración excesiva. Se corrigen con exposición a ambiente fresco y soluciones salinas isotónicas.

    Agotamiento: Se produce al realizar actividades en un lugar caluroso y húmedo que contribuye a la pérdida de líquidos corporales. Cuando esto pasa y el mecanismo de enfriamiento no funciona adecuadamente, el riego sanguíneo a la piel aumenta, para poder disipar el calor, disminuyendo el riego sanguíneo a los órganos vitales, lo que puede causar un estado de shock leve. Sin tratamiento, puede derivar en un golpe de calor.

    Golpe de calor: Sucede cuando el organismo no puede disipar el aumento de calor  y la temperatura corporal se eleva por encima de 39º, lo que pone en peligro la vida. Si se alcanzan los 41º puede resultar mortal: por afectación multiorgánica con fallo renal o hepático, trastornos de coagulación o incluso daño cerebral.

    Deshidratación

    Se produce por una pérdida importante del agua corporal y de sales, debido a la excesiva sudoración. Puede generar calambres y contracturas, mareos, bajadas de tensión y sueño, entre otros síntomas.

    Corte de digestión

    Sí. Es el cambio brusco de temperaturas extremas entre calor extremo y frío y su impacto sobre los sistemas neurológico y circulatorio, la causa de un posible síncope.

    Insomnio estival

    Es tal vez el síntoma más extendido y si se prolonga demasiado puede derivar en una caída en el agotamiento y la inmunodepresión que propicie otros problemas, por lo que conviene frenarlo a tiempo.

    Para evitar los problemas como estos que acarrea la subida extrema de temperaturas, estas son las recomendaciones propuestas por la mayoría de los organismos competentes: 

    1. No te canses. Evita la agitación, y las actividades que te provoque fatiga, al menos en las horas de más calor. Ya habrá tiempo de machacarse en el gimnasio.

    2. Si sales de casa, vístete con ropa clara, refleja el calor y la luz del sol y ayuda a mantener la temperatura del cuerpo. Y, por supuesto, anda por la sombra.

    3. En el coche, antes de subir, ventílalo unos minutos, evita los trayectos durante las horas de más sol, y no dejes a tus hijos ni a tus mascotas dentro de un vehículo cerrado.

    4. En tu casa, cubre las ventanas en las que da el sol por la mañana o por la tarde, con cortinas o persianas. Mantén las ventanas cerradas mientras la temperatura exterior sea elevada y ábrelas durante la noche, facilitando las corrientes de aire.

    5. Usa protección solar en las zonas de piel expuesta, las quemaduras del sol disminuyen la capacidad de la piel de mantener la humedad y temperatura.

    6. Prepara comidas equilibradas, ligeras y regulares, aumenta el consumo de frutas y verduras y, sobre todo, bebe bastante agua, zumos, o líquidos con sales minerales, regularmente, aunque no sientas sed.

     

    Beatriz de Vera
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