Y entonces, ¿cuál es el planeta más viejo de nuestro sistema solar?

(Foto: Pixabay)

Nuestro universo tiene más de 13.820 millones de años, la Tierra, 4.500 y nuestro vecino, Marte, una edad similar. Pero la edad exacta del departamento más antiguo de nuestro vecindario planetario no había sido determinada con precisión sino hasta hace poco.

Hoy, una investigación de astrónomos de la Universidad de Munster, en Alemania, presenta evidencia que sugiere que el mayor de los planetas alrededor del Sol es, a su vez, el más viejo.

Júpiter, con una masa 317 veces mayor que la de la Tierra, es el planeta más masivo del Sistema Solar y su presencia tuvo un efecto inmenso sobre la dinámica del disco de acreción solar (una formación de gas y polvo alrededor de nuestra estrella, gestada poco después del Big Bang, a partir del cual se fueron formando los planetas).

“Aquí mostramos a través de análisis isotópicos de meteoritos que el núcleo sólido de Júpiter se formó dentro de sólo ~ 1 My después del inicio de la historia del Sistema Solar, convirtiéndolo en el planeta más antiguo. A través de su rápida formación, Júpiter actuó como una barrera eficaz contra el transporte de material hacia el interior del disco, lo que podría explicar por qué nuestro Sistema Solar carece de super-Tierras”, señala el documento de la investigación publicado en PNAS.

El paper explica que la formación de los gigantes de gas probablemente involucró el crecimiento de grandes núcleos sólidos, seguido por la acumulación de gas en estos núcleos. Por lo tanto, los núcleos gigantes de gas deben haberse formado antes de la disipación de la nebulosa solar, lo cual probablemente ocurrió dentro de menos de 10 millones de años después de la formación del Sistema Solar.

Usando mediciones de isótopos de molibdeno y tungsteno en meteoritos de hierro, se demostró que estos derivaban de dos reservorios nebulares genéticamente distintos que coexistieron y permanecieron espacialmente separados entre 1 millón y 3-4 millones de años después de la formación del Sistema Solar. “El mecanismo más plausible para esta eficiente separación es la formación de Júpiter, que abriría un hueco en el disco [de acreción] impidiendo el intercambio de material entre los dos depósitos”.

Así, el equipo descubrió que el núcleo de Júpiter creció al tamaño de unas 20 masas terrestres en su primer millón de años, a lo que siguió una expansión más prolongada hasta 50 masas terrestres en por lo menos 3-4 millones de años después de que el Sistema Solar se formó.

Determinar la edad de Júpiter es clave para entender la evolución del Sistema Solar hacia su arquitectura actual. Modelos anteriores predecían que Júpiter —compuesto principalmente de hidrógeno y una cuarta parte de helio— se había formó relativamente temprano. Pero hasta ahora su formación no había sido fechada con exactitud.

En nuestro sistema planetario, los de mayor tamaño son los llamados gigantes gaseosos, naturalmente Júpiter, junto con Saturno; mientras que los gigantes helados les siguen en masa, siendo estos Urano y Neptuno. La explicación de la génesis de Júpiter, según el documento, explica a su vez por qué los gigantes planetarios del sistema son de naturaleza tan distinta a la de la Tierra, un planeta rocoso, y por qué no se pudo desarrollar un gran planeta con esta constitución.

Hans Huerto

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