Tus problemas para dormir podrían estar escritos en tus genes

Pese a que normalmente los trastornos del sueño se relacionan con una condición psicológica, una reciente investigación publicada en Nature Genetics ha encontrado nuevos vínculos entre estos problemas y los genes, que indican que el insomnio podría estar escrito en el ADN. En total, los científicos encontraron que hay siete genes relacionados con el riesgo a padecerlo, que se habían asociado previamente con trastornos del sueño, como ansiedad, depresión, neuroticismo y un bajo sentido de bienestar. Según los investigadores de la Universidad Vrije de Amsterdam (Países Bajos), los resultados podrían abrir la puerta a nuevos tipos de tratamiento para esta dolencia que padecen entre el 10% y el 22% de los adultos en todo el mundo, y a una mejor comprensión de por qué hay gente que cae rendida nada más tocar la cama y otros que tardan horas en conciliar el sueño.

El equipo examinó muestras de 113.006 individuos para identificar los siete genes, utilizando lo que se conoce como estudio de asociación del genoma completo (en inglés, GWAS, de Genome-wide association study), una técnica donde grandes cantidades de datos genéticos son escaneados, para encontrar así patrones que podrían estar asociados con un rasgo. Los genes destacados por la investigación son responsables de algunos procesos biológicos fundamentales, tanto la producción de ARN a partir del ADN (transcripción), como la forma en que las células se comunican con su entorno (exocitosis). Uno de ellos, MEIS1, ya está vinculado a dos trastornos del sueño - Movimientos Periódicos de los Miembros del Sueño (PLMS) y el Síndrome de las Piernas Inquietas (RLS) - y el equipo dice que los estudios futuros deben mirar una potencial superposición genética para estos problemas del sueño.

Los investigadores encontraron algunas diferencias en las variaciones genéticas relacionadas con el insomnio entre hombres y mujeres, lo que sugiere que ciertos mecanismos biológicos podrían conducir a problemas de sueño dependiendo del sexo.

Todavía es demasiado pronto para decir cuál es la relación entre estos siete genes y otros factores que contribuyen al insomnio, aunque los investigadores dicen que podría haber una "base genética compartida" entre algunos de estos problemas de salud, sobre la base de sus hallazgos. El estrés, los hábitos de viaje, los patrones de sueño pobres y comer demasiado en la noche se consideran constumbres que contribuyen a las dificultades en el sueño.

Por supuesto, los factores ambientales y psicológicos no pierden su parte de culpa en este mal generalizado. Por ejemplo, las noches más cálidas de lo normal podrían estar teniendo una consecuencia directa en el sueño de los humano, de acuerdo a un estudio de la Universidad de California en San Diego, publicado por la revista Science Advances. De acuerdo al trabajo, los pobres y los ancianos serían los más afectados por el incremento de temperaturas y la consiguiente falta de sueño.

Beatriz de Vera
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