Esto es lo que tienes que saber sobre la leche de coco

Pese a que el 72% del público estadounidense clasifica el aceite de coco como un alimento saludable, un documento de la Asociación Americana del Corazón (AHA), en el que se detalla el papel de las grasas en el riesgo de enfermedad cardíaca, ha concluido que este producto es peor para la salud que la mantequilla, la manteca de cerdo y la grasa de la carne de vacuno. Las conclusiones se publicaron en la revista de la asociación, Circulation.

El aceite de coco se ha promocionado para promover la pérdida de peso, facilitar la digestión e incluso aumentar el metabolismo. Pero lo cierto es que este acetite contiene una inmensa cantidad de grasas saturadas, un 82%. Este tipo de grasas están desaconsejadas por aumentar el colesterol de la sangre. Aunque no todo el colesterol es igual, en una dieta con demasiadas grasas saturadas (fast food, pasteles, alimentos procesados, patatas fritas), el colesterol LDL (colesterol malo) puede aumentar y, con él, el riesgo de enfermedades del corazón.

La confusión con el aceite de coco probablemente se alimente de que asociamos las grasas saturadas con productos de origen animal como mantequilla y manteca de cerdo, mientras que asemejamos este producto con el aceite de oliva, los frutos secos o las semillas. En realidad, el aceite de coco es un aceite vegetal con un contenido muy alto de grasas saturadas. Según la AHA, está comprobado que aumenta el colesterol en la sangre, tanto el tipo de LDL y HDL (colesterol bueno).

Aunque eso no significa que aumente directamente el riesgo de enfermedad cardíaca, el vínculo indirecto entre el colesterol malo y las enfermedades cardiovasculares es claro. Según los expertos, cuando la gente cambia grasas saturadas por insaturadas en su dieta, la incidencia de enfermedad cardiovascular disminuye casi un 30%. La Asociación aconseja evitar su consumo, pero acepta que, si te gusta usarlo, lo consideres como un placer ocasional. Además, recomiendan comer mucha fruta fresca y verduras, disminuir los alimentos procesados, y optar por los aceites vegetales. Y, tal vez, dejar el aceite de coco para aplicaciones cosméticas: al parecer, es un gran acondicionador capilar.

El desconocimiento del público puede llevar a cometer errores con la alimentación, pero en ocasiones el problema parte del etiquetado. En Perú, el mercado de la leche se vio sacudido recientemente, después de que Panamá prohibiera la venta de una conocida marca peruana en su mercado bajo el rótulo, precisamente, de “leche”. Pura Vida, uno de los productos del conglomerado de lácteos Gloria —a la sazón, uno de los grupos económicos más poderosos del país sudamericano—, no es leche, según las autoridades panameñas. “En la etiqueta, se especifica que entre sus ingredientes contiene lecitina de soya, estabilizantes, vitaminas A, C y D, una mínima porción de leche parcialmente descremada, leche de soya y esencia de leche”, ha señalado la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos. La nación centroamericana señala que si bien la bebida, a base de lácteos, no supone ningún peligro para la salud de quien la consuma, no puede ser comercializada como “leche” y debe pasar por un proceso de reetiquetado de sus productos. En esta entrevista con César Salgado Mansilla, experto peruano en seguridad alimentaria de la Universidad de Salamanca, España, y docente de la Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú, entenderás la ciencia detrás de los procesos de fabricación de la leche evaporada y qué peligros supone o no su consumo.

Beatriz de Vera
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