The Conversation

Análisis e investigación científica

¿Por qué los humanos tenemos un cerebro tan grande?

Los seres humanos tienen un gran 'cerebro social'. /Jesse Orrico

El humano es la única criatura ultrasocial en el planeta. Hemos dejado atrás, nos hemos mezclado con o incluso hemos matado a todas las otras especies de homínidos. Habitamos ciudades de decenas de millones de personas donde la convivencia pacífica es relativamente posible. Esto se debe a que tenemos un cerebro social extremadamente grande, flexible y complejo.

Para entender realmente cómo mantiene el cerebro nuestro intelecto, necesitaríamos conocer el funcionamiento de los 86 mil millones de neuronas y sus miles de millones de interconexiones, así como las diferentes fuerzas que las conectan y el estado de más de 1.000 proteínas. Esto en cada punto de conexión. El neurobiólogo Steven Rose indica que ni siquiera este conocimiento sería suficiente - todavía necesitaríamos saber cómo estas conexiones han evolucionado durante la vida de una persona e incluso el contexto social en el ocurrieron. Podría tardar siglos averiguar la conectividad neuronal básica.

Muchas personas asumen que nuestro cerebro funciona como un potente ordenador. Pero Robert Epstein, un psicólogo del Instituto Americano de Investigación y Tecnología del Comportamiento, considera que esta idea es solo un pensamiento erróneo, que frena nuestra comprensión del cerebro humano. Porque, mientras que los seres humanos nacemos con sentidos, reflejos y mecanismos de aprendizaje, no disponemos de ninguna información, reglas, algoritmos u otros elementos claves del diseño que permite a las máquinas comportarse de manera inteligente. Por ejemplo, los ordenadores almacenan copias exactas de datos que perduran durante largos períodos de tiempo, incluso cuando están apagados. Nuestros cerebros, sin embargo, son capaces de crear datos o recuerdos falsos y solo mantienen en funcionamiento nuestro intelecto mientras seguimos vivos.

Somos organismos, no ordenadores

Por supuesto, existen muchas ventajas en tener un cerebro grande. En mi reciente libro sobre la evolución humana, explico que, en primer lugar, esto permite que los seres humanos se relacionen con aproximadamente 150 personas. Esto incrementa la resistencia a los cambios ambientales gracias al aumento y diversificación de los productos alimenticios y al intercambio. Un cerebro social también permite la especialización de habilidades, de tal modo que las personas pueden centrar sus esfuerzos en tareas como ayudar en un parto, fabricar herramientas, hacer fuego, cazar o asignar recursos.

Los seres humanos no están equipados naturalmente con armas, pero trabajar en grandes grupos y tener herramientas nos ha permitido convertirnos en el depredador por excelencia, cazando animales tan grandes como mamuts, hasta llevarlos a la extinción. Nuestros grupos sociales son grandes y complejos, pero esto crea altos niveles de estrés para los individuos porque las recompensas en términos de alimentos, seguridad y reproducción son muy importantes. Por lo tanto, Robin Dunbar, antropólogo de la Universidad de Oxford (Reino Unido), argumenta que nuestro enorme cerebro se desarrolló principalmente para gestionar relaciones que se modifican rápidamente. Se necesita una gran capacidad cognitiva para existir en grandes grupos sociales, y si te caes del grupo pierdes el acceso a la comida y a los compañeros, y también es poco probable que te reproduzcas y tus genes se transmitan.

Mis estudiantes llegan a la universidad pensando que son muy inteligentes, ya que pueden hacer ecuaciones diferenciales y entender el uso de los infinitivos. Pero les señalo que casi todo el que camina por la calle tiene la capacidad de sostener los dilemas morales y éticos de, al menos, cinco telenovelas en su cabeza en cualquier momento. Y eso es lo que significa realmente ser inteligente. Es el conocimiento detallado de la sociedad y la necesidad de rastrear y controlar las relaciones humanas siempre cambiantes lo que ha provocado que tengamos un enorme y complejo cerebro. 

El entorno modifica el funcionamiento de nuestro cerebro ./Flickr

Parece que este órgano podría ser aún más flexible de lo que pensábamos. La evidencia genética reciente sugiere que el cerebro humano moderno es más maleable y más posible de modelar por el ambiente que el de los chimpancés, cuya anatomía está fuertemente controlada por sus genes. Esto significa que el cerebro humano está preprogramado para ser extremadamente flexible; su organización cerebral se ajusta al medio ambiente y la sociedad en la que surge. De este modo, la estructura cerebral de cada nueva generación puede adaptarse a los nuevos desafíos ambientales y sociales sin necesidad de evolucionar físicamente.

Esto también podría explicar por qué todos nos quejamos de que no entendemos a la siguiente generación, ya que sus cerebros están conectados de manera diferente porque han crecido en un entorno físico y social diferente. Un ejemplo de esto es la facilidad con la que los más jóvenes interactúan con la tecnología, debido a que, prácticamente, han co-evolucionado con ella.

Así que, la próxima vez que enciendas un ordenador, recuerda lo grande y complejo que es tu cerebro, para seguir la pista de tus amigos y enemigos.

Mark Maslin, Catedrático de Paleoclimatología de la Universidad College de Londres (UCL, Reino Unido). Este artículo se publicó originalmente en The Conversation.

Traducido por Beatriz de Vera
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