Dragón bebé: este extraño anfibio vive en un lago a más de 100 m de profundidad

(Fotos: Petra Kovač-Konrad)

El proteo es un anfibio de la especie de los caudados y, siendo una salamandra que sobrevive a grandes profundidades subacuáticas, ha recibido a lo largo de su vida expuesta a la ciencia una serie de calificativos, incluyendo el de dragones bebés.

Aunque su origen de mitológico no tiene nada, el proteo anguinus, sin embargo, sí registra capacidades legendarias: puede vivir en aguas profundas hasta 10 años sin alimento, reduciendo su metabolismo al mínimo, como cuando escasean los moluscos y crustáceos que integran su dieta clásica. Como sus primas las salamandras de tierra, fácilmente pueden superar los 60 años de vida.

Reciente expediciones en los Balcanes occidentales e Italia han dado cuenta de que estos animales son buceadores extremos y viven a más de 100 metros de profundidad en lagos oscuros dentro de cuevas de piedra caliza.

El espécimen en las fotos fue hallado a 113 metros por debajo de la superficie del lago Zagorska pec, en Croacia, siendo el hallazgo más profundo de un proteo jamás registrado, según la líder del equipo, Petra Kovač-Konrad.

Como otras criaturas privadas prácticamente de la luz, la piel de este animal, ciego, es bastante más clara que la de otras salamandras, cuya coloración le ha valido el apelativo de "pez humano".

La especie tiene el estatus de Vulnerable de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, por lo que el equipo de Kovač-Konrad investiga cómo las actividades humanas en la superficie pueden estar afectando el hábitat de estos anfibios.

De ahí que la investigación de buzos en cuevas croatas se haya enfocado en hallar cinco nuevos hábitats de proteos en los últimos seis años como parte del proyecto dirigido por la asociación Hyla, del referido país europeo. El lago donde la criatura fue fotografiada es hogar de un número inusual de estos especímenes.

Queda entonces confirmado que la profundidad del agua no es el factor de estrés para estos animales (mejor dicho, no se ven forzados a vivir más profundamente y ello pone en peligro la especie), sino que estos prefieren partes específicas de sistemas de cuevas, como las que cuentan con flujos de agua más lentos o con una mayor cantidad de sedimento.

Los exploradores en las profundidades del lago del proteo.

La mayoría de observaciones anteriores de su comportamiento se aplicaron a ejemplares cautivos, principalmente en laboratorios subterráneos como los de Postojna o las cuevas de Tular en Eslovenia. En cambio, esta investigación ha dado con estos animales en su ambiente natural que, de acuerdo con los miembros del equipo, podría ubicarse aún más profundo, pues el proteo puede soportar una presión significativa. Así las cosas, la limitación de su estudio se recaerá en qué tan profundo puedan bucear los investigadores.

"En algunas cuevas en la zona de distribución del proteo, se podía ver apenas un ejemplar, y en otras, 200 de ellos durante una sola inmersión", dice el espeleólogo y biólogo Gergely Balázs, del proyecto internacional Proteus, ejecutado en Bosnia y Herzegovina. "Y hay algunos lugares en donde no puedes encontrar ninguno, pero todavía no sabemos por qué."

El equipo de Balázs ahora está intentando instalar cámaras infrarrojas en las cuevas para filmar el comportamiento habitual de los proteos sin mayores irrupciones.

Hans Huerto

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