Los mejores ambientes para mamíferos en riesgo no son las áreas protegidas

Retrato de Gato montés o Lince. /Public Domain Pictures

La ciencia ha asumido durante años que la fragmentación del hábitat contribuye al riesgo de extinción de los animales, pero ahora, un estudio realizado por investigadores de las universidades de Colorado (EE.UU.), Queensland (Australia) y Sapienza (Italia), ha precisado el riesgo existente midiendo la fragmentación del hábitat de más de 4.000 especies de mamíferos terrestres y confirmando que las especies con poblaciones menos compactas se encuentran en mayor riesgo de extinción.

Las actividades humanas como el desarrollo urbano y la deforestación pueden conducir a la fragmentación del hábitat, lo que reduce no solo la cantidad total de hábitat disponible para la vida silvestre, sino que, al mismo tiempo, aísla el poco que queda, evitando la movilidad de los animales a paisajes previamente conectados. En el estudio, publicado en PNAS, el equipo utilizó modelos de alta resolución para evaluar el grado de desconexión de los mamíferos del mundo. Se examinó la relación entre la fragmentación del hábitat y el riesgo de extinción, evaluado por la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), y elaboraron un inventario exhaustivo del estado de conservación mundial de animales y plantas. También crearon mapas mundiales, en los que señalan las áreas en la que los hábitats están intactos, así como los puntos calientes de fragmentación para mamíferos. Los datos demuestran un hecho alarmante: la mayoría de los ambientes adecuados para los mamíferos están ubicados fuera de las áreas protegidas conocidas.

Este fenómeno también intensifica los efectos de otros agentes del cambio ambiental global, incluyendo la limitación de la capacidad de la fauna silvestre para cambiar de lugar en respuesta al cambio climático. La investigación pretende evaluar la amenaza de extinción de mamíferos y establecer prioridades para la conservación global. Aseguran que los resultados del estudio justifican intensificar los esfuerzos para proteger parches de hábitat remanentes, así como para restablecer la conectividad a paisajes fragmentados, a través de herramientas de conservación.

Esta es la primera vez en la historia de la Tierra, en la que una especie, el homo sapiens, domina el globo. Según los científicos, cuanto más viajamos y nos comunicamos a través de todo el planeta y más conectados estamos, la vida no humana con la que compartimos este planeta se vuelve cada vez más desconectada, con los riesgos que conlleva. En investigaciones anteriores, los científicos encontraron que los grandes carnívoros, como leones de montaña y linces, reducen su número y a veces desaparecen, en áreas urbanas altamente fragmentadas en los Estados Unidos.

Parte de la comunidad científica ha propuesto que se denomine antropoceno a la época geológica actual, por el significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres. Según investigadores de la Universidad de Leicester (Reino Unido), el antropoceno se habría iniciado a mitad del siglo XX, época que consideran la “Gran Aceleración”, un período de grandes cambios socio-económicos que tuvieron, como efectos colaterales, una serie de consecuencias. Entre ellas, concentraciones de dióxido de carbono, metano y ozono estratosférico, incremento de temperatura en las superficies, acidificación de los océanos, pesca masiva, pérdidas de bosques, incremento de la población, construcción de grandes represas o turismo internacional.

Beatriz de Vera
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