Mira en HD cómo es el poderoso campo magnético del planeta [VIDEO]

Líneas de fuerza en el campo magnético del núcleo de la Tierra. Las amarillas son las más fuertes. La esfera rosa marca la capa externa del núcleo líquido, mientras que la blanca representa el hierro sólido. N. Schaeffer 

Isterre

Tras ‘sumergirse’ y estudiar el turbulento núcleo de la Tierra, unos 3.000 kilómetros bajo la superficie, un grupo de geólogos ha producido una simulación en tercera dimensión mostrando los mecanismos ocultos del campo magnético de nuestro planeta. La investigación que permitió llegar a este video fue aceptada para su publicación en la revista Geophysical Journal International.

Aunque invisible, el campo magnético de la tierra es fundamental para la vida: este desvía los devastadores efectos del viento solar, flujos cargados de partículas desde el sol capaces de destruir nuestra atmósfera. Mientras este campo se extiende hacia el espacio exterior, proviene al mismo tiempo de mecanismos de las profundidades de nuestro planeta, en el núcleo externo de metal fundido que rodea al núcleo de metal sólido, en el mismísimo corazón de la Tierra. 

Para entender la lógica de estas profundidades inaccesibles, un equipo de científicos del L’Institut des sciences de la Terre, Francia, han tenido que analizar detalladamente todos los factores interactuando en esta potente dinámica bajo nuestros pies. Con la ayuda de super-computadoras repotenciadas, los geofísicos lograron producir simulaciones en 3D de alta definición de los complejos movimientos que originan el campo magnético, que puedes ver en este atractivo video.

Campo de temperatura en el plano ecuatorial del núcleo terrestre, en una simulación numérica de alta resolución. 

Dinámica intensa

Si hiciéramos un viaje al centro de la Tierra, hallaríamos, en el núcleo externo, un remolino de metales, principalmente hierro en estado líquido por el excesivo calor. Las variaciones de temperatura y presión causan que el metal líquido se eleve en las zonas más ardientes y descienda en zonas algo menos tórridas, momentos de convección que generan corrientes eléctricas a través del metal y estas, a su vez, campos magnéticos. Sumar estos movimientos convectivos y la rotación de la Tierra sobre su eje dan como resultado el efecto dínamo: el giro se alinea a movimientos convectivos que ahora cooperan para producir un gran campo magnético, creando, finalmente, el escudo que bloquea y mantiene alejado al viento solar. 

Para conocer la dinámica explicada, algunos científicos han conducido experimentos de laboratorio, haciendo modelos de metales líquidos como el sodio. Pero los autores del trabajo señalaron que el método no era del todo confiable. Se recurrió también a computadoras y simulaciones numéricas, pero también hubo limitaciones de precisión.

Los autores acudieron, entonces, a una supercomputadora, la OCCIGEN en Montpellier, Francia, del gubernamental Centro Informático para la Educación Superior. Con ella, la simulación usó hasta 16.000 procesadores que compartieron el gran número de cálculos. Tomó un año lo que hubiese durado 250 con una computadora sola. Así, los científicos combinaron las ecuaciones fundamentales de mecánica de fluidos con electromagnétismo en una esfera de rotación rápida que representaba al núcleo de la Tierra. El video resultante arrojó los movimientos convectivos y también, la turbulencia que los hacía temblar. 

Nuevos fenómenos

Entre los fenómenos detectaron: una desviación hacia el oeste del campo magnético, tornados gigantes asociados al magnetismo cerca de los polos, y tornados que se despliegan hacia abajo, hacia el cuerpo del núcleo. Los resultados también evidencian la heterogeneidad del campo magnético: algunas zonas son fortísimas; en otras el magnetismo es insignificante.

Presumiblemente el nuevo esfuerzo es una aproximación más exacta que anteriores, aunque aún así no acaba siendo el real. El estudio servirá, sin embargo, para ayudar a los científicos a entender mejor el comportamiento de nuestro campo magnético, así también, podría encontrar aplicaciones en campos donde el GPS no funciona, como la perforación subterránea.

Daniel Meza
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