El futuro influye en el pasado: físicos apoyan la teoría cuántica retrocausal

El nuevo modelo físico modelo apoya la retrocausalidad. /Noah Silliman

La mecánica cuántica no solo nos trae de cabeza a los simples mortales, mortifica los cerebros de los más entendidos hasta el punto de que al mediático premio Nobel de física Richard Feynman se le atribuye haber dicho: “Si usted piensa que entiende la mecánica cuántica es que no la ha entendido”. Dentro de su extrañeza, una de sus particularidades más sorprendentes podría ser esta: la causación puede correr hacia atrás en el tiempo, tanto como hacia adelante. Es decir, el futuro, como sabemos, está influenciado por el pasado, pero también al contrario. La retrocausalidad es el equivalente, en partículas, de tener un dolor de estómago hoy, por culpa del mal almuerzo de mañana.

El mayor escollo que tiene la retrocausalidad es que necesita una reinterpretación completa de la física cuántica. Con este objetivo, Matthew S. Leifer de la Universidad Chapman en California (EE. UU.) y Matthew F. Pusey del Instituto Perimeter de Física Teórica de Ontario (Canadá), examinaron más de cerca algunos supuestos básicos de esta disciplina y desarrollaron un modelo, publicado en Proceedings of The Royal Society A, que determina que, a menos que podamos demostrar por qué el tiempo siempre debe ir adelante, las mediciones hechas a una partícula podían reflejarse tanto ahora como en el futuro.

Parte de la incomprensión aparejada a la física cuántica se reduce al hecho de que, a un nivel fundamental, las partículas no actúan como bolas de billar sólidas rodando por una mesa, sino como una nube borrosa de posibilidades que se desplazan por la habitación. Esa nebulosa se evidencia cuando tratamos de medir las partículas individualmente. Por seguir con el símil de la mesa de billar, solo podemos ver una bola blanca golpear una negra hacia el agujero de la esquina, y nunca incontables bolas blancas golpear bolas negras en cada agujero.

Una teoría de este calado tendría consecuencias profundas en la física cuántica. El núcleo del asunto reside en que, como se dieron cuenta físicos en el pasado como Albert Einstein, Boris Podolsky y Nathan Rosen, la teoría cuántica o está incompleta o el entrelazamiento cuántico viola el principio de la propagación finita de los efectos físicos. Si dos partículas están conectadas en el espacio en algún punto, medir una propiedad de uno de ellos instantáneamente establece el valor para el otro, no importa a qué punto del universo se ha movido. "No existe una interpretación generalmente aceptada de la teoría cuántica que recupere toda la teoría y explote esta idea. Consideramos correcto el escepticismo en el resto de los físicos, y nos toca a nosotros encarnar la idea", dicen los investigadores.

Estos científicos aclaran que la retrocausalidad no significa que las señales puedan ser comunicadas desde el futuro hasta el pasado, sino que, cuando un experimentador elige cómo medir una partícula, esa decisión puede influir en las propiedades de esa partícula (u otra partícula) en el pasado, incluso antes de que el experimentador hiciera su elección. En otras palabras, una decisión tomada en el presente puede influir en algo en el pasado. Uno de los principales defensores de la retrocausalidad en la teoría cuántica es Huw Price, profesor de filosofía en la Universidad de Cambridge. En 2012, Price propuso un argumento que sugiere que una explicación tiempo-simétrica para la teoría cuántica debe incluir necesariamente influencias que viajan hacia atrás en el tiempo.

Lamentablemente, esto no te permitirá volver atrás y cambiar conscientemente el presente. Los futuros científicos tampoco podrán codificar números de lotería en electrones enredados y enviarlos de vuelta a sus yoes más jóvenes, aunque pocos componentes son tan nutritivos para la fantasía humana como la posiblidad de movernos a nuestro antojo por el tiempo. Cada cierto tiempo algún laboratorio anuncia algún avance en este sentido, pero aún no parece que llegue el momento en el que podamos comprar un ticket al siglo pasado. Ahora, un investigador de la Universidad de British Columbia (EE.UU.) asegura que, matemáticamente, el viaje en el tiempo se puede formular.

El científico es Ben Tippett, profesor de Matemáticas y Física en esta universidad y especialista en la teoría de la relatividad general de Einstein. Su estudio sobre la viabilidad del viaje en el tiempo ha sido publicado en la revista Classical and Quantum GravityEl modelo presentado revela, matemáticamente, esta posibilidad, aunque habría que hallar los materiales adecuados para construir la máquina del tiempo. El problema es que estos elementos aún no se han descubierto: formarían parte de lo que se llama materia exótica (toda aquella que no cumple las leyes de la física observable) y según el trabajo, se utilizaría para “doblar el espacio-tiempo”.

Beatriz de Vera
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