Científica explica cómo Donald Trump construyó el discurso que lo llevó a la Casa Blanca

Jennifer Sclafani, profesora asociada de enseñanza en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Georgetown, ha estudiado por dos años la articulación del discurso de Donald Trump, empresario rodado al terreno político y hoy presidente de los Estados Unidos.

Pese a su corta vida política, el estudio de sus expresiones —del que da cuenta el diario The Washington Post— ha logrado determinar algunos elementos básicos del repertorio discursivo de Trump.

“Trump es un político único porque no habla como tal”, señala Sclafani, quien ha identificado que frases de dos palabras como “Great people” (grandes personas), “Believe me” (créanme) o “Not good” (no es bueno) son parte del sello personal del jefe de estado a la hora de dirigirse a la audiencia.

"Es interesante para mí lingüísticamente porque habla como todo el mundo […] Y no estamos acostumbrados a escuchar eso de un presidente. Estamos acostumbrados a oír [a los presidentes] hablar como alguien que suena mucho más educado, mucho más inteligente, mucho más refinado que los estadounidenses promedio".

Esta diferencia, sabe Trump, le dio una ventaja sobre sus rivales en la carrera electoral. En una conferencia de prensa en febrero, señaló que ganó "con conferencias de prensa y probablemente discursos. Ciertamente no gané por gente que los escuchaba a ustedes, eso es seguro".

El estudio de Sclafani, que será publicado en forma de un libro titulado "Hablando de Donald Trump: Un Estudio Sociolingüístico de Estilo, Metadiscurso e Identidad Política" hacia finales de año, reconoce además que el mandatario supo hacer parte de su marca registrada frases cortas y sencillas como "Make America great again” (hacer a América grande de nuevo) o “Build the wall” (construir ese muro), e incluso términos como "ganar", "triste", "genial".

"El Presidente Trump crea un espectáculo con la forma en que habla", afirma la especialista. "Así que crea una sensación de fuerza para la nación, o un sentido de determinación, de que puede hacer el trabajo a través de su uso de la hipérbole y la franqueza".

Trump supo hacer pasar como franqueza la frontalidad y arrebato en sus alocuciones y esto se logró, señala la especialista, comenzando sus intervenciones con la palabra “bien”, menos frecuentemente que sus rivales, dando la impresión de ser un orador que no evadiría responder cualquier pregunta o abordar algún tema.

"Cuando escuchamos 'bien' proveniente de otros candidatos, es más probable que percibamos sus respuestas como desagradables", dijo. "Y cuando no escuchamos" bien "de Donald Trump, no nos damos cuenta de que no hay 'bien' allí, pero en contraste él termina pareciendo algo más directo y directo".

Básicamente un tono casual, un vocabulario y gramática sencillos, repeticiones de términos, hipérboles (recurso retórico consistente en la exacerbación de características) y cambios repentinos de temas, según Sclafani.

En cuanto a la crítica de que Trump suena errático cuando cambia de tema en medio de un discurso o frase, Sclafani dijo que "esto es algo que todos hacemos en el habla cotidiana", por lo que es inusual escucharlo de un presidente en un contexto público y formal.

No obstante, en temas ambientales, el presidente parece haber perdido su sello de frontalidad para atacar el calentamiento global. De hecho, ha dispuesto el retiro de su país del Acuerdo de París, un acta multinacional de acuerdo ambientales para atacar el cambio climático.

Hans Huerto

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