Juno desentrañará, a partir de hoy, los secretos de la Gran Mancha Roja de Júpiter

La Gran Mancha Roja en la superficie de Júpiter. /NASA/JPL/Space Science Institute

La misteriosa Gran Mancha Roja es probablemente la característica más conocida de Júpiter. Se trata de una monumental tormenta, similar a un huracán en nuestro planeta, que azota al gigante gaseoso desde hace al menos 350 años. La mancha, que ha formado parte de los enigmas científicos de los últimos siglos, fue descubierta en 1830, presenta una peculiar tonalidad rojiza y mide cerca de 16 000 kilómetros de longitud, más que el diámetro de la Tierra.

Desde hace años, los científicos también tratan de entender lo particular de esta mancha. En la actualidad, existen dos teorías principales para explicar el origen de su color. La hipótesis más aceptada es que se debe a los compuestos químicos rojizos que proceden de la parte inferior de las nubes del planeta; pero otra corriente afirma que lo causa la descomposición de compuestos químicos simples por acción de la luz solar.

Sea como sea, el misterio está más cerca de resolverse: la sonda Juno, que llegó a Júpiter hace un año y ha recorrido cerca de 114 millones de kilómetros en órbita, se adentrará hoy en esta tormenta para ayudarnos a entender cómo funciona y qué la hace tan especial. La nave, llamada así en referencia a la deidad de la mitología romana, hermana y esposa del dios Júpiter, sobrevuela el planeta más grande del sistema solar, por encima del velo de nubes que lo cubre, desde el 4 de julio de 2016.

La sonda espacial, con sus ocho instrumentos científicos y la cámara de última generación JunoCam, se acercará a la Gran Mancha Roja a una distancia de tan solo 9.000 kilómetros, siendo la primera nave que alcanza esta cercanía. El máximo acercamiento al planeta se producirá hoy a las 9:55 p.m. EDT (8:55 p.m en Perú, Colombia o Ecuador; 2:30 a.m. del 11 de julio en España), cuando la nave llegue a 3.500 kilómetros sobre las nubes superiores del planeta. Se estima que 11 minutos y 33 segundos después, la nave habrá recorrido otros 39.771 kilómetros y sobrevolará directamente la tormenta.

Júpiter está compuesto, casi en su totalidad, por helio e hidrógeno. Los investigadores pretenden establecer qué combinaciones de elementos son las responsables de las diferentes tonalidades que se aprecian en las nubes. Igual que sucede con los huracanes, el centro de la Gran Mancha Roja es relativamente tranquilo. Sin embargo, los vientos que azotan Júpiter en la parte externa de la tormenta pueden alcanzar entre los 430 y los 680 kilómetros por hora, un fenómeno que fue retratado hace décadas por la sonda Voyager-1, y que se conoce como anticiclón. Al contrario de lo que sucede en la Tierra, donde los huracanes se disipan poco después de tocar la superficie, la falta de un suelo como tal en Júpiter hace que las tormentas puedan durar siglos. Se cree que la mancha es fruto de una tormenta que ha engullido a otras más pequeñas, dando lugar a sus formas ovaladas.

Desde el año pasado, y a pesar de algunos problemas técnicos, la sonda Juno ha logrado medir, entre otros datos, el viento solar que azota Júpiter y estimar la edad del gigante gaseoso, el planeta más antiguo de nuestro sistema solar. Con una masa 317 veces mayor que la de la Tierra, es el más masivo del Sistema Solar y su presencia tuvo un efecto inmenso sobre la dinámica del disco de acreción solar, una formación de gas y polvo alrededor de nuestra estrella, gestada poco después del Big Bang, a partir del cual se fueron formando los planetas. Los astrónomos descubieron que el núcleo de Júpiter creció hasta alcanzar el tamaño de unas 20 masas terrestres en su primer millón de años, a lo que siguió una expansión más prolongada hasta 50 masas terrestres en por lo menos 3-4 millones de años después de que el Sistema Solar se formó.

En nuestro sistema planetario, los de mayor tamaño son los llamados gigantes gaseosos, naturalmente Júpiter, junto con Saturno, Urano y Neptuno, según la definición de la NASA; mientras que los gigantes helados les siguen en masa, siendo estos Urano y Neptuno. La explicación de la génesis de Júpiter, según el estudio arriba mencionado sobre su edad, explica a su vez por qué los gigantes planetarios del sistema son de naturaleza tan distinta a la de la Tierra, un planeta rocoso, y por qué no se pudo desarrollar un gran planeta con esta constitución.

Beatriz de Vera
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