Un compuesto en esta fruta sería un nuevo aliado contra el mal de Alzheimer

(Foto: Pixabay)

Científicos del Instituto Salk han encontrado pruebas que confirman que un compuesto natural presente en las fresas reduce los déficits cognitivos y la inflamación asociados con el envejecimiento en ratones. El trabajo, publicado en The Journals of Gerontology: Series A, ahonda en hallazgos previos sobre la fisetina antioxidante, sustancia que podría ayudar a tratar el deterioro mental relacionado con la edad y condiciones como el Alzheimer o las secuelas dejadas por accidentes cerebrovasculares. Anteriormente, se había probado que la fisetina redujo la pérdida de memoria relacionada con el Alzheimer en ratones modificados genéticamente para desarrollar la enfermedad.

Pamela Maher, científica del Salk Cellular Neurobiology Laboratory y autora principal del artículo, señala que firmas farmacológicas vienen produciendo medicinas conteniendo fisetina (sustancia que ella estudia hace una década), aunque aún no había habido suficientes pruebas que determinen claramente sus beneficios:  "Sobre la base de nuestro trabajo en curso, creemos que el compuesto podría ser útil para prevenir muchas enfermedades neurodegenerativas asociadas a la edad, no solo el Alzheimer”.

El estudio previo se centró en el Alzheimer genético (familiar), que representa solo 1 a 3% de los casos. Mientras que la actual investigación aborda el Alzheimer esporádico, sin raíz genética, en donde, al igual que en otros males similares, la edad es el mayor factor de riesgo. Para la investigación actual, se empleó una cepa de ratones de laboratorio que envejecen prematuramente, para estudiar mejor la enfermedad esporádica. A los 10 meses de edad, estos ratones típicamente muestran signos de deterioro físico y cognitivo que no se observan en ratones normales hasta los dos años de edad.

El equipo alimentó a los ratones de 3 meses de edad que envejecían prematuramente, una dosis diaria de fisetina con su alimento durante 7 meses. Otro grupo de ratones prematuramente envejecidos fue alimentado con el mismo alimento sin fisetina. Durante el período de estudio, los ratones realizaron diversas pruebas de actividad y memoria. El equipo también examinó niveles de proteínas específicas en los ratones relacionados con la función cerebral, las respuestas al estrés y la inflamación.

A los 10 meses, los ratones no tratados con fisetina tuvieron dificultades con todas las pruebas cognitivas, así como marcadores elevados de estrés e inflamación. Sus células cerebrales llamadas astrocitos y microglia, que son normalmente anti-inflamatorias, estaban provocando inflamación desenfrenada. Mientras que los ratones tratados con fisetina, por otra parte, no presentaban cambios notorios en su comportamiento, capacidad cognitiva o marcadores inflamatorios. Tampoco hubo evidencia de toxicidad aguda en los ratones tratados con fisetina, incluso a altas dosis del compuesto.

Según Maher, hay suficientes similitudes para creer que la fisetina merece mayor experimentación en humanos, no solo en el combate al Alzheimer esporádico, sino también en la reducción de algunos de los efectos cognitivos asociados con el envejecimiento. Para ello, el científico planea asociarse con firmas farmacológicas interesadas.

Hans Huerto

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