El polvo casero te hace acumular grasa: afecta hormonas que cumplen esta función

Una investigación publicada en la revista Environmental Science and Technology arroja que el polvo casero es capaz conducir un químico que altera unas hormonas que promueven en las células del cuerpo la acumulación de grasa.

El trabajo detalla que incluso cantidades de polvo mínimas, a partir de los 3 microgramos –o tres millonésimas partes de un gramo— inhaladas, ingeridas o absorbidas a través de la piel fueron suficientes para provocar el efecto.

De acuerdo con una de las autoras del trabajo, Heather Stapleton, de la Universidad Duke (EE.UU.), estas cantidades eran significativamente más bajas que el promedio al que se ven expuestos los niños a diario (50 miligramos o 50.000 microgramos, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos).

La mezcla de estos productos químicos en el polvo de la casa está promoviendo la acumulación de triglicéridos y células de grasa, según Stapleton.

De hecho, el documento sugiere que la exposición a temprana edad a estos tóxicos puede causar aumento de peso más adelante en la vida.

Los químicos en el polvo son productos residuales de sustancias empleadas o presentes regularmente en el hogar—compuestos sintéticos o de origen natural— las mismas que afectan el sistema endocrino, interfiriendo con las hormonas o imitándolas, afectando sus funciones regulares.

Los retardantes de llamas en sofás y alfombras, así como ftalatos, sustancias añadidas a los plásticos para aumentar su flexibilidad, son algunos de los compuestos nocivos que viajan con el polvo.

Estas sustancias, que califican como químicos disruptores endocrinos (EDC por sus siglas en inglés) presentan otros riesgos potenciales para la salud, incluyendo estar asociados con problemas cognitivos y de aprendizaje, de acuerdo con estudios previos.

Los EDC son particularmente dañinos para los seres humanos durante fases de desarrollo intenso como el embarazo, la primera infancia y la pubertad, por alterar las hormonas cruciales en el crecimiento.

Los nuevos experimentos probaron que el polvo casero contiene EDC mínimamente, aunque lo suficiente como para provocar sus nocivos efectos. El Dr. Christopher Kassotis, que dirigió la investigación, dijo: "Nos sorprendió lo bajo que las concentraciones fueron que vimos tener un efecto".

Los investigadores recolectaron muestras de polvo de 11 casas y las introdujeron en células de ratón (especie normalmente empleada en estos estudios por la similitud de varios de sus tejidos con los de los humanos).

El polvo de nueve de las muestras hizo que las células se dividieran, creando así un grupo más grande de células de promotoras de la acumulación de grasa (precursoras), mientras que siete de las muestras estimularon a las células de ratón a madurar y acumular más grasa. Una muestra no tuvo efecto.

Entre los 44 contaminantes presentes en el polvo doméstico analizado, se cuenta entre los más nocivos al plaguicida piraclostrobina, el retardador de llamas TBPDP y el PAD, un plastificante de uso común.

La solución parece ser la prevención: mantener nuestro hogar libre de polvo mediante una frecuente limpieza es la clave para ahorrarnos ingerir estos nocivos químicos de uso común.

Las hormonas humanas gobiernan buena parte de nuestras funciones vitales y la testosterona no es la excepción: científicos estadounidenses de CalTech determinaron que su exceso en el organismo afecta la capacidad de formular un adecuado juicio.

Hans Huerto

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