El mercurio tóxico de origen industrial se acumula en la tundra ártica

Meseta del Ártico. /Public Domain Pictures

El mercurio es un contaminante nocivo, que amenaza la vida de peces, aves y mamíferos en todo el mundo. Cada año, se emiten a la atmósfera cientos de toneladas de este elemento con la quema de carbón, la explotación minera y otros procesos industriales. Y llegan hasta lugares tan alejados de los grandes focos contaminantes como la tundra ártica, donde se están acumulando toneladas de mercurio tóxico, amenazando la salud y el bienestar de las personas, la vida silvestre y las vías navegables. La exposición a altos niveles de mercurio durante períodos prolongados también puede conducir a problemas neurológicos y cardiovasculares, por ejemplo.

Los animales más afectados son las ballenas beluga, los osos polares, las focas, los peces, las águilas y otras aves, así como las poblaciones humanas, particularmente los Inuit, que dependen de la caza y la pesca tradicionales, según publica en Nature Daniel Obrist, presidente del Departamento de Ciencias Ambientales, Atmosféricas y Atmosféricas de la Universidad de Massachusetts Lowell (EE.UU.), que lleva dos años investigando el origen y el camino de la contaminación por mercurio en este lugar del globo. 

Los científicos han informado durante mucho tiempo de altos niveles de contaminación por mercurio en el Ártico. El mercurio que se deposita en el suelo a través de la lluvia o la nieve (el enfoque científico más frecuente para estimar esta contaminación) representa solo el 2% de los depósitos de esta sustancia en la región. No obstante, Obrist y un grupo internacional de investigadores identificaron que el mercurio gaseoso en la atmósfera es la fuente del 70% del contaminante que encuentra su camino en el suelo de la tundra. Según el equipo, el aire se amontona en la tundra ártica, donde el mercurio se deposita en el suelo y finalmente corre hacia las aguas.

Este mercurio gaseoso es enviado al ártico, donde es inhalado por las plantas en un proceso similar a la absorción de dióxido de carbono. Luego, se deposita en el suelo cuando estos vegetales pierden hojas o mueren. Como resultado, la tundra es un importante depósito de mercurio atmosférico emitido por las regiones industrializadas del mundo y nutre al mar anualmente con entre 50 y 85 toneladas de metal pesado, lo que supone entre la mitad y dos tercios de la entrada de mercurio total en el Océano Ártico.

Los autores consideran que los resultados de la investigación, financiada por la National Science Foundation, subrayan la importancia de la Convención de Minamata sobre el Mercurio, el primer tratado global que tiene como objetivo proteger la salud humana y el medio ambiente de los efectos adversos de este elemento. Firmado por Estados Unidos y más de 120 países, el pacto entrará en vigor el próximo mes con el objetivo de reducir las emisiones de mercurio causadas por la industrialización y otras actividades humanas. La investigación se presentará en la Conferencia Internacional sobre el Mercurio, que se llevará a cabo del domingo 16 de julio al viernes 21 de julio en Providence (Rhode Island, EE.UU.). El evento es la conferencia científica más grande sobre contaminación por mercurio, en el que participan instituciones de investigación, gobiernos y otras agencias.

Por segundo año consecutivo, el final de diciembre pasado marcó temperaturas extraordinariamente altas en comparación con lo normal en el Ártico. Además, los niveles de hielo marino ártico tocaron fondo este año: el mes pasado, época habitual para un aumento en la masa de hielo en la zona, tuvo cinco días en los que se perdieron más de 30.000 km cuadrados de la capa, de acuerdo con el National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estadounidense. Aunque el estudio de Obrist no examinó el posible impacto del calentamiento global, si el cambio climático continúa sin control, podría desestabilizar estos depósitos de mercurio en los suelos de la tundra y permitir que grandes cantidades del elemento se encuentren en las aguas del Ártico.

Beatriz de Vera
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