Resuelto el misterio: el Sol no es especial, es una estrella como cualquier otra

Manchas brillantes y arcos iluminados de material solar flotando en la atmósfera del Sol. /NASA/SDO

Sabemos que el sol alrededor del que giramos es una estrella, pero hasta ahora, la ciencia dudaba si era un astro estándar o presentaba una anomalía debido a sus polos magnéticos, que se mueven periódicamente. Un artículo publicado esta semana en la revista Science pone fin a la controversia sobre si la estrella de nuestro sistema planetario es cíclica, al igual que otras estrellas cercanas de tipo solar.

Según contó a AFP el autor principal, Antoine Strugarek, investigador de la Universidad de Montreal (Canadá), la investigación ha aclarado el mecanismo fundamental que determina la duración de estos ciclos, por lo que pueden prever si el próximo ciclo magnético del Sol, en 10 o 20 años, será intenso, largo o corto. Este conocimiento ayudará a entender, entre otras cosas, qué tipo de satélites poner en órbita y las oportunidades de lanzamiento más favorables.

La actividad del Sol, desde el número de manchas solares hasta los niveles de radiación y expulsión de material, varía en un ciclo de 11 años y estos cambios son provocados por su campo magnético. Esto ha llevado a los científicos a creer, durante mucho tiempo, que nuestro sol era inusual porque no coincidía con los ciclos magnéticos observados en otras estrellas del tipo solar.

Así que los investigadores llevaron a cabo una serie de simulaciones de campos magnéticos estelares, y mostraron que el ciclo magnético del Sol depende de su velocidad de rotación y luminosidad. Para saber si la estrella es única o no, compararon sus simulaciones con observaciones de actividad cíclica en estrellas cercanas de tipo solar y encontraron que, de hecho, los períodos de ciclo del Sol y de otras estrellas del tipo solar siguen la misma relación. "Esta investigación muestra que el ciclo de 11 años es el ciclo principal de todas las estrellas de tipo solar", dijo Allan Sacha Brun, jefe de la dinámica de laboratorio de las estrellas y su entorno y investigador principal del proyecto del Consejo Europeo de Investigación llamado STARS2, dando por resuelto el misterio.

El mes pasado, una nueva teoría publicada por la Universidad de California, Berkeley y el Observatorio Astrofísico Smithsonian (EE.UU.) acerca de cómo se formaron las estrellas le daba mayor peso a la hipótesis que afirma que la mayoría nacieron con (por lo menos) una hermana. Nuestra propia estrella no sería la excepción, trayendo de nuevo a la discusión la existencia de la presunta hermana ‘maligna’ de nuestro sol, Némesis. Durante décadas, algunos científicos han especulado que nuestro sol, al momento de nacer, hace 4.5 mil millones de años, habría tenido una compañera. El poder gravitacional de esta última habría empujado a cometas fuera de sus órbitas naturales, enviando algunos de ellos hacia la Tierra, y causando, se cree, extinciones masivas como la de los dinosaurios. Pero, según los autores, la real Némesis no habría sido una asesina: esta, muy probablemente, se liberó del Sol y se perdió en la Vía Láctea miles de millones de años atrás, explicaron.

Beatriz de Vera

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