Niño tropezó con un gigantesco fósil de 1,2 millones años en paseo familiar [FOTOS]

Sparks posa junto a su descubrimiento: la mandíbula de un stegomastodon (Foto: Peter Houde).

El desierto de Las Cruces fue el lugar escogido por la familia de Jude Sparks, de 10 años, para dar un paseo en noviembre pasado. Un trote espontáneo lo alejó del grupo, perdió el equilibrio y acabó yéndose de bruces sobre la roca: "Tropecé con parte del colmillo, mi cara aterrizó junto a la mandíbula inferior. Miré más arriba y había otro colmillo", dijo Jude a KVIA. Su hermano pensó que el menos había hallado una "vaca gorda y podrida", señala Sparks.

Peter Houde, biólogo de la Universidad Estatal de Nuevo México, sabía cuán lejos de la verdad estaba esa versión. Houde ya antes se había topado con restos similares: se trataba del cráneo de un stegomastodon, un raro mamífero de la Era del Hielo cuyos restos de 1,2 millones de años de antigüedad fueron hallados en notable estado de conservación.

Tras el hallazgo, los Sparks convocaron al experto tras verlo entrevistado en un video de YouTube sobre un fósil similar encontrado hace varios años en una cantera de Mesquite, a unos 10 kilómetros al sur de la casa de estudios.

"Para los varios tipos de elefantes que tenemos en la zona, este es probablemente uno de los más comunes. Pero aun así, son muy raros. Este puede ser apena el segundo cráneo completo encontrado en Nuevo México", señala Houde en una nota de prensa de la Universidad Estatal de Nuevo México.

Houde posa junto a los restos reconstruidos de otro stegomastodon, una de tres especies de proboscideans que co-habitaron el antiguo Valle del Río Grande durante el Pleistoceno (Foto de NMSU de Andrés Leighton).

La mandíbula y las dos piezas de colmillo halladas fueron llevadas al Museo de Vertebrados en el campus. En mayo, la familia se unió a un equipo de estudiantes y profesores que trabajaron durante una semana para desenterrar cuidadosamente el cráneo.

Al tratarse de una versión prehistórica y más robusta del elefante moderno, que vivió principalmente en Norteamérica y posiblemente llegó a Sudamérica, se sabe que alcanzaba casi tres metros de altura y pesaba unas seis toneladas. Sus colmillos, los mismos con los que tropezó Jude Sparks, llegaban a medir tres metros y medio. De acuerdo con Houde, tan solo la mandíbula inferior del ejemplar hallado pesa 54 kg y todo el cráneo, cerca de una tonelada.

(Video: Universidad Estatal de Nuevo México/YouTube) 

"La parte superior del cráneo es engañosa. Es principalmente hueca y la superficie del cráneo es tan fina como la cáscara de un huevo", dijo Houde para precisar que lo único que mantenía unido el fósil era el sedimento que lo rodeaba. "Sabemos que estos fósiles existen aquí en el subsuelo. […] Pero no suelen sobrevivir el proceso de erosión para llegar a la superficie. Se descomponen en pedacitos pequeños, son realmente muy, muy frágiles", dijo a KIVA.

La estudiante de geología Danielle Peltier junto al cráneo parcialmente descubierto de un stegomastadon. Peltier ayudó a desenterrar cuidadosamente el fósil de 1,2 millones de años y a aplicarle una baño de preservante (Foto: Peter Houde).

Por ello, los restos, luego de ser separados de la mayor parte de tierra que los rodeaba, tuvieron que recibir un baño de endurecedores químicos, fluidos que actúan como plásticos para preservar los huesos restaurando la fuerza en ellos que hubiera estado presente en sus proteínas.

Aunque el estudio y reconstrucción del cráneo, la mandíbula y los colmillos llevará años, Houde asegura que el fósil eventualmente será exhibido.

Hans Huerto

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