Dieta alta en grasas en el embarazo se asocia con desórdenes mentales en hijos

Preclamsia, parto natural de complejidad, acumulación de líquidos y hasta diabetes gestacional: una dieta rica en grasas aumenta los riesgos de todos estos desórdenes durante el embarazo. Claro, para las embarazadas.

Pero para los fetos a bordo, las consecuencias de esta alimentación, a la fecha, no eran del todo claras. Hoy, una investigación publicada en la revista Frontiers in Endocrinology y conducida por la Universidad de la Ciencia y la Salud de Oregon (OHSU) da cuenta de que un régimen de alta ingesta de grasas puede devenir en alteraciones en el desarrollo del cerebro y del sistema endocrino, extendiéndose estos efectos por varios años y traduciéndose en afectaciones a la conducta de los niños. Entre estas, trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión infantil.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en 2014 se registraron 2,8 millones de muertes en todo el mundo directamente causadas por el peso en exceso. En ese entonces, 1.900 millones de personas tenían sobrepeso, mientras que 500.000 millones estaban obesos. Estas condiciones, antes asociadas con países de mayores ingresos, hoy se extienden como una pandemia en todos los ámbitos nacionales, por lo que investigaciones sobre el sobrepeso y las grasas en el embarazo tienen cada vez un mayor alcance de relevancia.

El estudio, dirigido por Elinor Sullivan, Ph.D., un profesor asistente en la División de Neurociencias del Centro Nacional de Investigación de Primates de Oregon en OHSU, probó el efecto de una dieta materna alta en grasas en primates no humanos. El estudio reveló cambios en el comportamiento en la descendencia asociados con el deterioro del desarrollo del sistema central de serotonina (un neurotransmisor que contribuye a los sentimientos de bienestar y felicidad) en el cerebro.

Ni siquiera procurándole una dieta saludable posteriormente a la descendencia, en edad temprana, se pudo revertir el efecto de las grasas en la gestación, de acuerdo con el trabajo.

Los investigadores agruparon un total de 65 macacos japoneses hembra en dos grupos, uno de los que recibió una dieta alta en grasa y el otro, una dieta de control, durante el embarazo. Posteriormente, midieron y compararon el comportamiento similar a la ansiedad entre 135 crías y encontraron que tanto los machos como las hembras expuestos a una dieta rica en grasas durante el embarazo presentaban una mayor incidencia de ansiedad en comparación con los del grupo control. Los científicos también examinaron las diferencias fisiológicas entre los dos grupos, encontrando que la exposición a una dieta rica en grasa durante la gestación y el desarrollo temprano perjudicó el desarrollo de neuronas que contienen serotonina.

Los nuevos hallazgos sugieren que la dieta es al menos tan importante como la predisposición genética a trastornos en el desarrollo neurológico como la ansiedad o la depresión, dijo un psiquiatra pediátrico OHSU que no participó en la investigación.

"Mi esperanza es que el aumento de la conciencia pública sobre los orígenes de los trastornos neuropsiquiátricos puede mejorar nuestra identificación y la gestión de estas condiciones, tanto a nivel individual y de la sociedad", dijo a OHSU Jacqueline Thompson, una de las autoras del trabajo.

Hans Huerto

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