La luna podría albergar grandes cantidades agua, según un estudio

Numerosos depósitos volcánicos de la Luna contienen gran cantidad de agua atrapada. /Pixabay

Se asumió durante años que el interior de la Luna era pobre en agua y otros compuestos volátiles. Eso comenzó a cambiar en 2008, cuando un equipo de investigación de la Universidad de Brown (EE.UU.) detectó pequeñas cantidades de agua en algunas de las cuentas de vidrio volcánicas traídas a la Tierra de las misiones lunares Apolo 15 y 17. En 2011, el estudio adicional de pequeñas formaciones cristalinas dentro de esas cuentas reveló que en realidad contienen cantidades similares de agua a las de algunos basaltos en la Tierra. Eso sugería que el manto de la Luna podría contener tanta agua como el de la Tierra.

Una nueva investigación de datos de satélite realizada por el Departamento de Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente de la Universidad de Brown encuentra que numerosos depósitos volcánicos distribuidos a través de la superficie de la Luna contienen cantidades inusualmente altas de agua atrapada, en comparación con los terrenos circundantes. El hallazgo de agua en estos antiguos depósitos, que los científicos creen que se almacena en perlas de vidrio formadas por la erupción explosiva de magma procedente del profundo interior lunar, refuerza la idea de que el manto lunar es sorprendentemente rico en agua.

La pregunta clave, según los autores del estudio publicado Nature Geoscience, es si esas muestras de Apolo representan las condiciones masivas del interior lunar o representan regiones anómalas ricas en agua dentro de un manto seco. “Observando los datos orbitales, podemos examinar los grandes depósitos piroclásticos de la Luna que nunca fueron muestreados por las misiones Apolo o Luna. El hecho de que casi todos ellos demuestran signaturas de agua sugiere que las muestras de Apolo no son anómalas, por lo que puede ser que el interior masivo de la Luna esté húmedo”, afirman.

Detectar el contenido de agua de los depósitos volcánicos lunares no es una tarea fácil. Los científicos usan espectrómetros orbitales para medir la luz que rebota sobre una superficie planetaria. Al comprobar qué longitudes de onda de luz son absorbidas o reflejadas por la superficie, los científicos pueden tener una idea de qué minerales y otros compuestos están presentes. El problema es que la superficie lunar se calienta a lo largo de un día, especialmente en las latitudes donde se encuentran estos depósitos piroclásticos, lo que significa que además de la luz reflejada desde la superficie, el espectrómetro también termina mediendo el calor.

Para ello, utilizaron mediciones basadas en laboratorio de muestras devueltas de las misiones de Apolo, combinadas con un detallado perfil de temperatura de las áreas de interés en la superficie de la Luna. Utilizando la nueva corrección térmica, los investigadores examinaron los datos del Moon Mineralogy Mapper, un espectrómetro de imágenes que voló a bordo de la órbita lunar Chandrayaan-1 de la India, y encontraron evidencia de agua en casi todos los grandes depósitos piroclásticos que habían sido previamente mapeados, incluyendo depósitos cerca de los lugares de aterrizaje de Apollo 15 y 17, donde se recolectaron las muestras.

La idea de que el interior de la Luna es rico en agua plantea interesantes preguntas sobre su formación. Además de arrojar luz sobre la historia del agua en el sistema solar temprano, la investigación también podría tener implicaciones para la exploración lunar futura. Las bolas volcánicas no contienen mucha agua, aproximadamente el 0,05% en peso, dicen los investigadores, pero los depósitos son grandes y el agua potencialmente podría extraerse.

Geofísicos del Instituto Weizmann y el Instituto de Tecnología Technion Israel propusieron en enero una nueva hipótesis sobre la formación de la Luna. A diferencia del modelo tradicionalmente aceptado por la ciencia, basado en un gran impacto, los investigadores sugieren que fueron varios choques los que crearon alrededor de 20 lunas pequeñas, que luego se fundieron en la Luna actual.

Los resultados de la investigación, publicados en la revista Nature Geoscience, se basan en simulaciones numéricas que sugieren que la Luna podría ser el producto de una sucesión de colisiones pequeñas. Cada una, de acuerdo con los autores (del Weizmann Institute of Science y del Technion Israel Institute of Technology), formó en su momento un disco de desechos cósmicos alrededor de la proto-Tierra (nuestro planeta en formación) que fue concretando microlunas que conformaron el satélite.

Beatriz de Vera
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