El miedo por sí solo puede causar extinción animal

En las poblaciones pequeñas, el olor del depredador era suficiente para reducir significativamente tanto la fertilidad como el crecimiento de las crías. /Pxhere

El miedo por sí mismo puede contribuir a la extinción de las poblaciones animales, según las conclusiones de una reciente investigación publicada en Proceedings of the Real Society B, llevada a cabo por científicos de la Universidad McGill y la Universidad de Guelph (Canadá).

Los investigadores expusieron a un grupo de moscas de la fruta al olor de una mantis religiosa, uno de sus depredadores, durante las temporadas de cría y no cría. Luego midieron cómo la exposición a este olor afectó el peso corporal y la fecundidad de la siguiente generación. Así, encontraron que el riesgo de extinción aumentó hasta siete veces, sobre todo en poblaciones pequeñas, donde los individuos pasan más tiempo vigilando y menos comiendo.

En las poblaciones pequeñas, el olor del depredador era suficiente para reducir significativamente tanto la fertilidad como el crecimiento de las crías. Esto sugiere que una vez que una población ha alcanzado un tamaño limitado, el efecto del miedo sólo puede conducir a su extinción. “Si, como hemos demostrado, el olor es suficiente para el declive de la población, incluso si los depredadores cambian a otras presas y su aroma desaparece, la supervivencia de la población seguirá en riesgo, porque su número y capacidad reproductiva han sido afectados críticamente por el olor pasajero de la muerte”, explican los científicos.

Este hallazgo arroja luz sobre un enigma biológico de larga duración relacionado con el tamaño de la población y la extinción, conocido como el efecto Allee, descrito por primera vez por el ecólogo estadounidense Walter Clyde Allee. 

El misterio del efecto Allee

Típicamente, las poblaciones animales muestran lo que se llama "dependencia de la densidad", lo que significa que aumenta la competencia por los alimentos y los compañeros a medida que crece la población, mientras que disminuye el éxito reproductivo y la supervivencia.

Se supone, por norma general, que lo contrario también es cierto. Es decir, que las poblaciones más pequeñas tendrían las tasas vitales (o de crecimiento) más altas. Sin embargo, en algunos casos sucede paradójicamente lo contrario y las poblaciones pequeñas tienen las tasas vitales más bajas. Este fenómeno desconcertante es un aspecto de lo que se conoce como el efecto Allee.

Al observar moscas de la fruta, los investigadores creen que han adquirido una mayor comprensión del papel que el miedo puede jugar en el declive y las extinciones de diversas poblaciones de animales. Los ejemplos hasta ahora se limitaban a animales sociales, como los suricatos, donde los grupos pequeños pasan más tiempo siendo vigilantes y consecuentemente son más propensos a extinguirse. “Demostramos que los mismos principios son verdaderos incluso en especies como las moscas de la fruta. Sugerimos que los efectos del miedo se vuelven más pronunciados a medida que disminuye el tamaño de la población y esto lleva a una menor resiliencia en las pequeñas poblaciones y una mayor probabilidad de extinción".

En promedio, dos especies de vertebrados se extinguen cada año, pero es una noticia que pasa desapercibida. De hecho, un estudio de 2015 mostraba que la Tierra ha entrado en una era de extinción en masa sin precedentes desde que los dinosaurios murieron hace 66 millones de años. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el fantasma de la extinción ronda al 41% de todas las especies de anfibios y al 26% de todos los mamíferos. Esta escena de desastre global está provocada por la pérdida de hábitat, la sobreexplotación de recursos naturales, los organismos invasivos, la contaminación, la toxificación y el cambio climático.

Beatriz de Vera
Si te gustó esta noticia, entérate de más a través de nuestros canales de Facebook y Twitter.

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.