Desvelado el origen de las explosiones más potentes del Universo

Recreación de una explosión de rayos gamma. /NASA

En las profundidades del espacio se producen constantemente violentas explosiones y destellos, a veces en forma de radiaciones que liberan tanta energía como el Sol producirá en toda su vida. Estos destellos pueden ser generados por agujeros negros supermasivos, fusiones de estrellas de neutrones o corrientes de gas viajando por el espacio a velocidades cercanas a la de la luz. Las más potentes de estas explosiones son las ráfagas de rayos gamma (Gamma Ray Bursts, o GRBs, en inglés), que ocurren en galaxias distantes, y en apenas milisegundos u horas liberan cantidades enormes de energía. Las primeras se detectaron en los años sesenta, pero aún hoy hay muchas incógnitas sobre su funcionamiento, debido en parte a que son poco frecuentes y dura solo milisegundos o minutos. Así que, ¿cómo captar algo en la profundidad del cosmos que no se va a repetir y es tan efímero ?

“Las ráfagas de rayos gamma son eventos catastróficos, vinculados a las explosiones de estrellas enormes, cincuenta veces más grandes que nuestro sol. Si se elaborase una lista de las explosiones más poderosas ocurridas en el Universo, las de rayos gamma se situarían justo por detrás del Big Bang”, explica en un comunicado Eleonora Troja, del Departamento de Astronomía de la Universidad de Maryland (EE.UU.). Aunque todo apuntaba a que se forman cuando estrellas muy masivas mueren, en el artículo que su equipo ha publicado en Nature, concluyen que el fenómeno que explica el comportamiento de estos violentos estallidos es la radiación de sincrotrón.

Todo empezó cuado un satélite de la NASA, llamado Fermi (en honor de uno de los físicos italianos más relevantes del siglo XX), dio la alerta de que una superestrella estaba colapsando en el Universo, dando lugar a un agujero negro. Los investigadores detectaron las emisiones de este proceso a través del uso de telescopios espaciales y terrestres y los datos les permitieron describir con gran precisión uno de los fenómenos astrofísicos más esquivos. El equipo de expertos, que ha bautizado esta emisión de rayos gamma como “GRB160625B”, obtuvo detalles clave sobre su fase inicial “rápida” de ráfagas, así como de la evolución de los grandes chorros de materia y energía que generan esas primeras explosiones.

Tres minutos después del primer destello, se produjo una ráfaga de energía mucho más potente, que duró treinta segundos y que multiplicó por 100 el brillo de la fuente. Por entonces, el telescopio MASTER-IAC, un pequeño aparato robótico de 40 centímetros de la Universidad de Moscú (Rusia), instalado en el Observatorio del Teide, del Instituto de Astrofísca de Canarias (IAC, España), ya había respondido a la llamada y estaba investigando la zona. Según un comunicado de la institución, en apenas dos minutos, los sistemas automáticos de MASTER-IAC reaccionaron y apuntaron hacia el lugar de la explosión. Según Troja, el origen del evento está en la muerte de una estrella muy masiva situada a 9.000 millones de años luz de la Tierra, cuando colapsó y creó un agujero negro.

Así pudo comprobar por primera vez que cuando la estrella colapsa, y el agujero negro está en fase embrionaria, se desata un fuerte chorro de material y energía, equivalente a toda la energía que libera el sol a lo largo de toda su existencia. Lo que es más importante del descubrimiento es que pudo presenciar que en ese primer instante se origina un campo magnético, extremo desconocido hasta ahora, que condiciona la polarización de la luz.

Si después de leer sobre los rayos Gamma, te ha asaltado el miedo a una explosión de este tipo, no seremos nosotros quienes te aliviemos: estos fenómenos cósmicos, según el canal científico Kurzgesagt, serían capaces de acabar con todo rastro de vida compleja en nuestro planeta. De hecho, algunos científicos creen que un brote de rayos gamma fue el responsable de la extinción masiva del Ordovícico-Silúrico, que acabó con todos los organismos marinos de hace 450.000 millones de años. A no ser, eso sí, que seas un tardígrado, en cuyo caso no debes preocuparte por nada: estos animales microscopicos, prácticamente indestructibles son capaces de sobrevivir a eventos planetarios que acabarían con la especie humana, como el impacto de asteroides masivos, una supernova o, efectivamente, un bombardeo de rayos gamma.

Beatriz de Vera
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