Snacks de medusa: el nuevo (y sabroso) aperitivo ecológico

¿Chips de medusa? Sí.
Universidad del Sur de Dinamarca

¿Qué te parecería comerte una medusa? Puede que así, de repente, no te parezca el mejor almuerzo, pero ¿si te decimos que podría ser un sustituto de esas bolsas de papas que te acabas en un minuto? Un equipo de investigadores daneses está convencido de que, no solo puede ser bueno para ti, sino que, con este novedoso snack, estarías ayudando al medio ambiente.

En China, las medusas de la orden Rhizostomae se han consumido durante más de 1.700 años, y se pueden encontrar en ensaladas y sopas en muchos países del sudeste asiático, pero la exportación de este producto no ha triunfado. Ahora, los investigadores de la Universidad del Sur de Dinamarca se han propuesto que este alimento traspase las fronteras asiáticas. Así que han encontrado una nueva forma de preparar estos animales para el consumo y han publicado sus resultados en la International Journal of Gastronomy and Food Science. El trabajo asegura que que comer estas criaturas nos ayudaría a combatir las floraciones de medusas en ciertas partes del mundo y diversificar nuestra dieta.

Varias especies de medusas se utilizan para la alimentación en Asia, principalmente de la orden 'Rhizostoma'.
Universidad del Sur de Dinamarca

Recolectaron una gran cantidad de medusas Aurelia aurita de la costa danesa y las sometieron a varias técnicas de preparación, desde un método tradicional chino que encontraron en la literatura gastronómica, como otras soluciones que creían que podrían funcionar basadas en la composición celular de las criaturas. Los investigadores descubrieron que cuando las medusas se sumergen en 96% de etanol, se secan en pocos días, produciendo una textura crujiente, cercana al papel, una vez que el alcohol se evapora.

Tradicionalmente, la medusa se captura y, mientras sigue viva, se empapa en una mezcla especializada de sal de mesa y alumbre, un compuesto de potasio y aluminio comúnmente utilizado en curtido de cuero y polvo de hornear. Durante un mes se le somete a un proceso de remojo consistente en múltiples pasos, ya que el tratamiento reduce el contenido de agua de las medusas, preservándola. Pero a los investigadores no les parecía saludable usar el mismo proceso para un alimento que para curar el cuero de unas sandalias y, además, la mayoría de las recetas para el líquido de remojo son un secreto comercial, y la química detrás del proceso no se entiende bien, según cuentan en un comunicado.

Combatir la invasión de las costas nórdicas

El equipo piensa que el nuevo método, más rápido y seguro, podría ser atractivo a nivel comercial, tanto por su eficiencia como por el hecho de que no hay necesidad de usar sales de aluminio. Pero ya que el producto final es diferente al que se encuentra en Asia, quizá no acabe reemplazando a las técnicas centenarias usadas en estos países. Sin embargo, los investigadores están más interesados en atraer a consumidores potenciales daneses, y esta es una de las razones por las que sus experimentos se centraron en la especie A. Aurita, que se está volviendo invasiva en las regiones nórdicas como el Mar Báltico. Convertirla en alimento, opinan, podría ser un método interesante de abordar este problema ecológico.

Según los científicos, las crujientes medusas saben muy bien. Eso sí, aún no han explicado cuál sería el valor nutricional de su invención, pero teniendo en cuenta que la creciente población del mundo necesita urgentemente diversificar las fuentes de alimentos, quizá vale la pena escuchar a estos investigadores.

Aún no sabemos si a nuestro cerebro acabará antojándosele una bolsa de medusas crujientes para acompañar una cerveza, pero la ciencia ha desentrañado qué circuitos cerebrales regulan el consumo de agua y alimentos. Neurocientíficos del Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC) dieron con nuevos hallazgos sobre el funcionamiento de estos circuitos cerebrales. En su estudio, publicado en Neuron, se observó la actividad de las neuronas que secreta una hormona en respuesta a la ingesta de alimentos y agua y se demostró que un subconjunto de neuronas comienza a preparar el cuerpo para una afluencia de agua segundos antes de que se comience a beber, para regular su consumo. Esto es posible gracias a que el proceso observado anticipa los efectos de beber agua, en lugar de ir recogiendo señales del cuerpo durante la ingesta.

Beatriz de Vera
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