Otro hito en las habilidades matemáticas de las abejas: entienden el cero

Estudios previos encontraron que las abejas son capaces de contar hasta 4. /Pixabay

El cero no es un concepto fácil de comprender, ni siquiera para nosotros. Los niños pequeños aprenden este número más tarde que otros, y a menudo tienen problemas para identificar si es menor o mayor de uno. Aparte de nosotros mismos, existen algunos otros animales que captan este concepto, como los chimpancés y los monos pero, hasta ahora, ninguno invertebrado había demostrado signos de esta habilidad matemática.

Sin embargo, una investigación presentada esta semana en la conferencia sobre comportamiento animal Behaviour 2017 celebrada en Estoril (Portugal), asegura que, pese a sus diminutos cerebros, las abejas sí son capaces de entender la compleja idea de cero, y en ese caso, serían el primer invertebrado que conocemos que lo hace. Estos insectos han monstrado anteriormente habilidades sorprendentemente bien desarrolladas: un estudio previo encontró que son capaces de contar hasta 4.

Para ver si las abejas son capaces de entender el cero, el equipo de investigación liderado por Scarlett Howard, de la Universidad de RMIT en Melbourne (Australia), las entrenó previamente para que diferenciaran entre dos números. Para ello, establecieron dos plataformas, cada una de ellas estaba formada por entre una y cuatro formas geométricas. En una plataforma, a las abejas se les dio una solución de sacarosa dulce, y en la otra, una solución de quinina de sabor desagradable. Esto se hizo así porque investigaciones anteriores habían encontrado que las abejas aprenden más rápidamente si no son solo recompensadas por las elecciones correctas, sino también castigadas por las equivocadas.

Los investigadores entrenaron a las abejas para asociar con la recompensa dulce a una plataforma que tenía menos formas en ella , hasta que los insectos hicieron la elección correcta el 80% de las veces. Las abejas fueron sometidas a nuevas pruebas con objetos de formas diferentes para confirmar que respondían al número de formas y no a su apariencia.

A continuación, cuando se les da una opción entre dos o tres formas y otra con cero, las abejas eligieron cero la mayor parte del tiempo. Es decir, aparentemente reconocieron ninguna forma como un valor menor que algunas formas.

Dudas razonables entre 1 y 0

En un segundo experimento, otras abejas fueron entrenadas de la misma manera, pero esta vez tuvieron que elegir entre aterrizar en una plataforma con cero objetos y otra con entre uno y seis objetos. Los insectos eligieron siempre la que no tenía ninguno, pero fueron menos precisas y tardaron más tiempo en decidir cuando la otra opción era uno en lugar de seis.

Los investigadores afirman que el hecho de que la distancia numérica entre las dos cantidades ofrecidas parezca afectar la dificultad de las abejas, proporciona pruebas adicionales de que las abejas conciben cero como un número. Los experimentos sugieren que la comprensión de las abejas de cero es similar a la de algunos seres humanos y primates, pero no está claro por qué tienen esta capacidad. Asumen que aún queda mucho por investigar, sobre todo porque, hasta el momento, se han hecho muy pocos estudios para probar si animales distintos de los primates pueden reconocer cero como un número.

Y en lo que respecta a nosotros, ¿cuántos números decimos a lo largo del día? Quizá no te hayas dado cuenta de la cantidad, pero nuestras vidas están marcadas por ellos: qué hora es, cuándo es la fecha de entrega del informe, la edad de tu hijo, ¿cuánto mide el sofá nuevo, entrará en el ascensor?, el susto que nos da la balanza... Todo a nuestro alrededor son cifras. La comunicación se vería reducida a constantes imprecisiones y conjeturas si no pudiéramos contar con este sistema. ¿O quizá no?

Hasta hace aproximadamente 200.000 años no teníamos medios de representar con precisión cantidades, y es más: en los aproximadamente 7.000 idiomas que existen en el mundo, su utilización varía dramáticamente. Tanto es así, que hay culturas como las constituídas por cazadores-recolectores de la Amazonia, que no tienen palabras para nombrar  medidas exactas. Su manera de comunicar cantidades es a través de términos parecidos a unos pocos o algunos. Aunque esto crea serios problemas en la comunicación con culturas basadas en los números, las  diferentes maneras de entender las cantidades no nos predispone ante otros conocimientos matemáticos. Según un estudio publicado en PNAS, la capacidad para entender la geometría es innata. Llegaron a esta conclusión a través de pruebas realizadas en una tribu del Amazonas, los mundurucu, que sin haber aprendido nunca esta disciplina, conciben las líneas, los puntos y los ángulos, con resultados comparables a las de escolares franceses y estadounidenses.

Beatriz de Vera
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