Seis datos que desconoces (y te interesan) sobre los trasplantes fecales

Trasplante de microbiota fecal. /Wikipedia

El intestino humano contiene miles de tipos de bacterias que conviven en armonía, se les llama microbiota. Las heces contienen esta microbiota y usarla puede servir para recuperar la salud de un individuo combatiendo bacterias invasoras que desarrollan resistencia a los antibióticos, por ejemplo.El trasplante fecal de microbiota (FMT, por sus siglas en inglés) es la transferencia de esa materia de un individuo sano a uno enfermo para restablecer el equilibrio alterado a causa de alguna enfermedad o infección.

Quizá no es de las técnicas médicas que mejor márketing tiene, pero ha demostrado resultados en una gran variedad de tratamientos. La nueva microbiota procedente de las heces del donante sano es capaz de recolonizar el intestino del paciente, restablecer el equilibrio del ecosistema intestinal y eliminar la infección. Estos son algunos de los datos que tienes que conocer sobre este tratamiento. 

Se usa desde el siglo IV

Aunque ha sido durante los últimos diez años cuando se ha investigado y aplicado este tratamiento, la primera evidencia literaria de la administración fecal oral para el tratamiento de la intoxicación alimentaria y la diarrea se remonta al siglo IV en China, como se detalla en el primer manual chino de medicina de emergencia escrito por Ge Hong.

Puede curar las infecciones digestivas

Un estudio publicado en la revista médica New England Journal of Medicine sugiere que trasplantar las heces de un donante a una persona que padece una infección recurrente por Clostridium difficile puede resultar más eficaz que tratarla con antibióticos. Esta infección causa la Clostridium difficile Colitis, un tipo de diarrea infecciosa tan dolorosa y debilitante que las personas necesitan ir al hospital. El trasplante de heces de un donante sano, mezcladas con solución salina e introducidas en el organismo a través de una colonoscopia o de un enema, funcionaron en un 81% de los casos, mientras la infección apenas se curaba con el tratamiento farmacológico. Además, aseguran que el tratamiento se lleva a cabo en poco más de una hora y media.

Podría ser clave para combatir el autismo

Basándose en los lazos entre los síntomas de autismo y la composición y diversidad de los microbios intestinales que habían mostrado estudios anteriores, un equipo liderado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona, (EE.UU.), ha dado un enfoque novedoso a la búsqueda de tratamientos eficaces para el autismo, centrándose en mejorar el microbioma intestinal a través de trasplantes microbianos fecales.

Los primeros resultados, que se detallan en la revista Microbiome, son prometedores, pero se requieren más pruebas antes de que un tratamiento aprobado por la Agencia Estadounidense de Medicamentos (FDA) esté disponible o sea recomendable al público. Los participantes se sometieron a un programa de tratamiento de diez semanas que incluía antibióticos, limpieza intestinal y trasplantes microbianos fecales diarios durante ocho semanas. El tratamiento mostró beneficios a largo plazo: una media de 80% de mejora de los síntomas gastrointestinales asociados con trastornos del espectro autista y entre un 20% y un 25% de mejora en los comportamientos de autismo, incluyendo mejores habilidades sociales y mejores hábitos de sueño.

Hace que adelgaces

Científicos de la Universidad de Washington (EE.UU.), han identificado las bacterias humanas que promueven la delgadez y favorecen la salud metabólica. Estas nuevas bacterias, llamadas bacteroidetes, podrían convertirse en la próxima fórmula mágica contra la obesidad. Ya sea con productos probióticos o con un trasplante de flora intestinal, como ha demostrado el grupo de investigadores en la revista Science.

Prolonga la vida (de los peces)

Un equipo de investigadores del Max Planck Institute for Biology of Ageing (Alemania), observaron por vez primera los efectos rejuvenecedores del intercambio de microflora intestinal entre los peces Nothobranchius furzeri. La expectativa de vida del pez que ingirió las heces de su contraparte más joven aumentó. La microbiota intestinal hace simbiosis con sus huéspedes, quienes, por ejemplo, no podrían tener una digestión normal en ausencia de ellas, entre otras funciones, como desarrollar su inmunidad o, incluso, su memoria. Un mes después, la microflora del intestino de los peces mayores era similar a la de los peces de seis semanas, además de que nadaban de manera muy enérgica, diferente al modo que corresponde a su edad, considerada avanzada. El experimento prolongó su expectativa de vida en 41%.

Tal vez sea el dopaje del futuro

La microbióloga Lauren Peterson, del Laboratorio Jackson para Medicina Genómica en Farmington (EE.UU.), también ciclista montañera, ha descubierto que los atletas de élite en este deporte tienen un microbioma en sus intestinos que les permitiría desenvolverse mejor que el resto. Lo más interesante de todo esto es que Peterson cree que en un futuro no muy lejano habrá formas de adquirirlo. Observó que un microorganismo Prevotella es común entre los ciclistas de élite y que se relaciona directamente con el entrenamiento. Sus muestras, explicó, dieron cuenta de que la mitad de personas tenían Prevotella; los ciclistas de élite siempre lo tenían y, por otro lado, no estaba ni en el 10% de los aficionados. Actualmente, se encuentra extrayendo este microorganismo para entenderlo y ver si se puede propiciar naturalmente su propagación o a través de una píldora probiótica para atletas.

Beatriz de Vera
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