El campo magnético de la Luna desapareció hace tan solo mil millones de años

Núcelo fundido de la Luna según la imaginación del artista Hernán Cañellas.

El campo magnético lunar desapareció unos mil millones de años después de lo que se pensaba – informan científicos planetólogos en un artículo publicado en la revista Science Advances. Los científicos dicen que pudo haber existido incluso hace 2.500 millones de años. Esa es la conclusión a la que los investigadores llegaron, estudiando  una muestra de rocas lunares obtenidas durante la misión Apolo 15, en 1971.

Actualmente, la Luna no tiene un campo magnético global, sin embargo, no siempre fue así. Se cree que en el intervalo entre hace 4,25 y 3,56 mil millones de años, el campo magnético lunar fue similar al de la Tierra. Pero hasta ahora no se sabía exactamente cuándo desapareció.

Para responder a esta pregunta, los investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, y el Instituto de Tecnología de Massachusetts, llevaron a cabo un análisis de un fragmento de roca lunar, que contenía vidrio fundido y fragmentos de basalto. La muestra fue tomada de un cráter de la zona Mar de la Lluvia. Según el análisis isotópico de argón, las partículas de basalto se formaron a partir de corrientes de lava, hace aproximadamente 3.300 millones de años, mientras el vidrio se formó probablemente después de la caída de un meteorito en la Luna, aproximadamente hace 2.500 millones de años.

Pero lo más importante es que durante la caída, partículas de hierro se fundieron dentro del basalto, con lo cual el metal perdió su magnetización original. A medida que el vidrio se enfriaba, el hierro también se enfrió, adquiriendo una magnetización determinada por el campo magnético de la Luna (tal y como ocurre con la aguja de una brújula en la Tierra), conservando así las huellas de ese magnetismo perdido.

Los planetólogos investigaron 20 granos de metal orientados el uno al otro. Primero usaron un magnitómetro altamente sensible para medir las propiedades magnéticas naturales de las muestras. Luego, en el horno del laboratorio, donde se redujo el nivel de oxígeno, los científicos calentaron las muestras a una temperatura de 600 a 780 grados Celsius, sometiéndolas paralelamente a un campo magnético de inducción conocida. Los investigadores midieron cómo cambiaba la magnetización de las rocas con el aumento de la temperatura ambiente.

“Gracias a ello pudimos saber cómo fue el campo magnético en la antigüedad”, comenta Benjamin Weiss, uno de los autores.

El experimento mostró que la Luna tuvo un campo magnético con intensidad de 5 microteslas hace unos 1.000 a 2.500 millones de años.

Recientemente, los científicos confirmaron que la existencia del campo magnético es necesaria para el surgimiento de la vida.

Cristina Ulasovich

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