Cómo el ruido marino causado por el hombre afecta gravemente la supervivencia de peces

La lubina, una de las especies estudiadas por la Universidad de Newcastle en este trabajo (Wikimedia Commons).

De acuerdo con la Administración de Información en Energía de los Estados Unidos, en 2015 el 30% de la producción global de crudo provino de instalaciones en altamar. De ahí que no sorprende que estas actividades tengan un sensible impacto en la fauna marina alrededor de las instalaciones extractivas.

Investigadores de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) descubrieron que la lubina europea experimenta niveles de estrés más elevados a causa de sonidos de apilamiento y perforación producto de la construcción de estructuras en altamar. Al respecto, la revista Marine Pollution publica una investigación.

La lubina y otros peces basan su desplazamiento en un mecanismo característico de “sobresalto y respuesta" para evadir a sus depredadores. Ante un posible depredador, los peces exhibieron signos de confusión tras la exposición a ruidos submarinos. Los investigadores reprodujeron grabaciones de sonidos de pilotes e imitaron el movimiento de acercamiento de un predador, ante lo cual la lubina hizo más giros y falló en alejarse. Expuestas a sonidos de perforación, las lubinas evitaron las áreas donde estos sonidos eran más intensos, pasando más tiempo en lo que el equipo de investigación llamó la "zona segura".

"El ruido marino causado por el hombre podría potencialmente tener un efecto adverso sobre la reproducción también. Si los peces evitan activamente las áreas donde están presentes estos sonidos, el ruido podría impedir que los peces entren en áreas de desove o afectar su comunicación", comentó la lideresa de la investigación, Ilaria Spiga.

Las grabaciones con que se realizaron los experimentos corresponden a perforaciones en el Canal de la Mancha para instalar una presa de marea y a la construcción de una nueva estación de botes salvavidas en la Bahía de Swansea, Reino Unido. El ruido del apilamiento se caracterizó por pulsos intensos de sonido de baja frecuencia, mientras que la perforación fue un ruido continuo. Ambos se superponen con el rango de audición de lubina y muchas otras especies de peces de 100 - 1000 Hz.

La construcción en alta mar, el transporte marítimo, e incluso algunas actividades en tierra pueden agregar a los niveles de ruido ambiental bajo el agua.

El equipo de investigación propone límites de duración para la perforación submarina y el apilamiento, para dar tiempo a los peces para recuperarse de los cambios fisiológicos que estos ruidos inducen.

Mientras, otros animales vienen evolucionando para adaptarse a la contaminación que el hombre con sus actividades lleva a sus hábitat. Un ejemplo son las serpientes de mar que de ser rayadas vienen tornándose negras a fin de absorber y desechar más eficientemente contaminantes en el agua.

Hans Huerto

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