La sonda Cassini rozó hoy Saturno, como parte de su misión final

La proyección de la sombra de Saturno en sus anillos, registrada por la sonda en mayo de este año. Se hace más corta a medida que la estación en Saturno avanza hacia el verano boreal (NASA).

En abril último, la sonda Cassini de la NASA comenzó su misión final: una serie de 22 veces zambullidas en la brecha entre Saturno y sus anillos (un espacio de 2.400 km) para, dentro de un mes, el 15 de septiembre, hundirse en el planeta al que se aproximó todos estos años, desde su lanzamiento en 1997 (y desde que llegara a su órbita en 2004).

Hoy la sonda, a las 12:22 AM (04:22 GMT), Cassini realizó un histórico descenso que rozó la superficie de la atmósfera superior de Saturno, a solo 1.600 km por encima de las cumbres de sus nubes. Un anticipo de lo que será su gran final, una colisión con el suelo del planeta antes de la cual la sonda no parará de registrar y enviar a la Tierra información sobre el entorno del planeta ubicado a 1.200 km.

Al igual que en sus incursiones en la zona entre Saturno y sus anillos, la misión es reunir datos sobre la composición química del lugar. "Se espera que el helio más pesado se esté hundiendo", dijo el científico del proyecto de la Cassini de la Agencia Espacial Europea, Nicolas Altobelli, a BBC News, explicando que un 25% (o menos) de la composición de Saturno es helio y el resto, se estima, es hidrógeno.

Cassini visita la luna Titán (NASA).

"Saturno irradia más energía que la que absorbe del Sol, lo que significa que hay energía gravitacional que se está perdiendo. Por lo tanto, obtener una medida precisa del hidrógeno y el helio en las capas superiores establece una restricción sobre la distribución general del material en el interior", señala.

La información concluyente llegará a la Tierra el martes, cuando Cassini la envíe tras visitar otra atmósfera de Saturno.

Auroras en Saturno, estudiadas por la sonda (NASA).

En sus trece años de servicio, Cassini marcó hitos en la exploración de Saturno, como el registro de las emanaciones de agua de la luna helada del planeta, Enceladus; la detección de actividad termal en la luna Iapetus, que explicaba su peculiar bitonalidad; y más información sobre la composición de los anillos. Ahora, se espera de la sonda que eche más luces sobre la duración de los días en Saturno (se estima que duran 10,5 horas), así como sobre su temperatura, vórtices y auroras polares.

Hans Huerto

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