Trump miró el eclipse sin protección: ¿a qué se expuso el presidente de EE.UU.?

Preciso instante en que Donald Trump echa un par de vistazos al eclipse, aún parcial, sobre la Casa Blanca. El resto de asistentes al evento, usando lentes, como su esposa, Melania, a su lado, le gritaban "¡No mires!" (Gif de video de Reuters/YouTube)

"Oye, me pregunto por qué el 10% de ustedes eligieron mirar una roca gigante cubrir una enorme bola de gas que SIEMPRE HA ESTADO ALLÍ". Así se lamentaba Netflix, el gigante del streaming de televisión y cine, a través de su cuenta en Twitter: ayer, su audiencia cayó en esa proporción en los Estados Unidos, mientras duró el eclipse total de Sol que se pudo ver en todo su esplendor en la nación norteamericana (donde Netflix tiene 50 millones de suscriptores).

Claro está, el jefe de la Casa Blanca no podía dejar de ser parte de un evento de tal magnitud, a la luz de que su país iba a ser el único privilegiado en presenciar el fenómeno al 100% en varios puntos. Un evento que de alguna manera serviría acaso como lugar de encuentro para millones, tras los lamentables sucesos en Charlottesville, Carolina del Sur (uno de los estados que pudieron apreciar la oscuridad total que produjo el eclipse), que volvieron a poner el dedo en la llaga sobre la salud de la que gozan los grupos de supremacistas blancos en este país.

Planeta Trump

Pues a Trump no se le ocurrió mejor idea que, en pleno eclipse, hacer oídos sordos a las recomendaciones que por altoparlante se venían haciendo durante el suceso —y que ampliamente difundieron los medios de comunicación en días previos, mediante artículos de corte científico— sobre el uso de lentes especiales para ver el eclipse. Sí: Trump miró el eclipse sin protección alguna.

Fueron escasos segundos, luego de ello se puso los lentes de seguridad ante los gritos de los espectadores en lugar que le decían "¡No mires!". No obstante, el gesto del líder de la nación más poderosa del mundo lo expuso a lo que los oftalmólogos llaman ceguera de eclipse (así como a miles de comentarios y memes en redes sociales en que fue objeto de burla).

Se trata del daño por quemadura que recibe la retina ante la exposición a una luz de alta intensidad. La retina es la pantalla de fondo, si se quiere, del globo ocular, una suerte de ecran en que la luz es recibida y codificada en imágenes, señal que viaja directamente a nuestro cerebro a través de los nervios ópticos.

El daño potencial

La retina, al no tener propiamente receptores de dolor, puede, literalmente, cocinarse ante la exposición desprotegida a un eclipse, sin que te des cuenta. Las secuelas de esta reacción fotoquímica de los rayos UV del Sol sobre la región de la retina responsable de la visión central son irreversibles, según dijo a The Washington Post el oftalmólogo Sveta Kavali, de la Universidad de Saint Louis.

Ante una luz intensa —piensa en un despejado mediodía de verano— el iris de nuestros ojos contrae la pupila, controlando de esta manera la cantidad de luz que entra a la retina. Y más bien en contextos oscuros, la pupila se dilata buscando recolectar del ambiente la mayor cantidad de luz disponible, haciendo las cosas más visibles en la penumbra.

De hecho, es precisamente cuando la oscuridad total se da en un eclipse total que uno puede mirar el fenómeno sin mayor protección, con la seguridad de que no dañaremos nuestra vista: la corona solar, esto es, la atmósfera de nuestra estrella, puede ser admirada sin mayor herramienta que el ojo únicamente cuando el Sol está completamente eclipsado por la Luna.

Antes o después de ello, es preciso emplear lentes o filtros solares, con certificación ISO 12312-2 expresamente indicada en su superficie.

Siempre es aconsejable no mirar directamente al Sol, pero ¿qué ocurre en un eclipse que hace a la luz de nuestra estrella más peligrosa para la vista? Pensemos en una lupa de aumento empleada para quemar un trozo de papel. Lo que en este caso hace el vidrio es reflejar la luz solar que capta y proyectarla en un punto más pequeño, que concentra la luz y el calor de la radiación solar. Es más o menos lo que ocurre cuando la Luna empieza a tapar parcialmente el disco solar. La trasposición no apaga a la estrella, solo obstruye el paso de luz, pero esta, irrefrenable, igual se hace camino y pasa, ya con mayor intensidad, a través de la región que la Luna aún no logra ocultar. Por ello, es de sumo cuidado protegerse antes y después de la totalidad del eclipse, cuando el disco solar resurge detrás de nuestro satélite.

Louis Tomososki y Roger Duvall, amigos de infancia de Portland, Oregón, otro de los puntos que pudo ver el eclipse total, relatan a The Washington Post cómo en 1962 vieron un eclipse, sin protección. Recuerdan haberlo visto con un solo ojo y exponerse por no más de 20 segundos, lo suficiente para que incluso hoy vean manchas blanquecinas al cerrar el ojo y su retinopatía aun complique su visión en ambientes oscuros.

¿Habrá el eclipse dañado severamente la visión de Trump? ¿O esta ya venía afectada hace meses, traducida en mensajes escépticos sobre el calentamiento global y recortes presupuestarios para la ciencia? La Casa Blanca mantiene su reserva al respecto.

Hans Huerto

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