La contaminación acústica puede haber cambiado el canto de las ballenas

Ballena azul. /Pixabay

Durante las dos últimas décadas, los científicos han documentado un descenso gradual de la frecuencia en las llamadas entre ballenas azules y no han podido explicar el porqué. Por otro lado, en los últimos años se ha registrado que un tipo de ballena del Pacífico Norte ha perdido armónicos en su canto. Y, una vez más, los científicos no están seguros de por qué.

Ahora, un nuevo estudio publicado en Scientific Reports puede arrojar algo de luz sobre estos misterios. Un grupo de investigadores acústicos en el Centro de Ciencias Marinas de Hatfield de la Universidad Estatal de Oregon (EE.UU.) registró una llamada de ballena azul y creó un modelo para replicar ese sonido basado en una serie de explosiones de aire controladas de las cuerdas vocales del animal. En otras palabras, mostraron que las ballenas pueden controlar la frecuencia de sus llamadas soplando aire a través de sus cuerdas vocales a una velocidad más rápida o más lenta. El estudio muestra que las ballenas azules en particular (y tal vez otras ballenas) pueden estar emitiendo sus cantos de una manera muy diferente de lo que se pensaba anteriormente.

Una teoría para explicar este fenómeno es que, a medida que las poblaciones de ballenas azules se recuperan de la cacería comercial, hay más de ellas y la reducción de frecuencia y otras características inusuales de las llamadas están relacionadas con cambios en la población. Pero según Joe Haxel, especialista en Acústica de la Universidad de Oregon, "puede ser posible que las ballenas estén modulando su frecuencia de vocalización en respuesta a un aumento en el ruido generado por el ser humano". Se debería, entonces, a un aumento en el ruido ambiental de la costa del Pacífico, ya que algunos estudios a largo plazo han documentado un aumento sustancial en el ruido del océano durante varias décadas, desde la expansión del tráfico marítimo de contenedores.

Robert Dziak, científico acústico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y autor principal del estudio, y sus colegas han creado modelos acústicos similares para replicar los sonidos de icebergs raspando el fondo marino, así como las explosiones de erupciones volcánicas submarinas. Para recrear el sonido de una ballena azul, comenzaron a usar la llamada de un ejemplar en Yaquina Head, cerca de Newport (EE.UU.), que registraron usando un hidrofono submarino, en el marco de un estudio para supervisar los impactos ambientales de la energía de las olas.

Luego desarrollaron modelos acústicos del sonido de las ballenas e incorporaron modelos anatómicos del sistema respiratorio de las ballenas azules, los animales más grandes entre los que hoy habitan la Tierra. Así, se dieron cuenta de que, en estas condiciones, los sonidos de baja frecuencia pueden ser producidos a menor intensidad por el animal que los sonidos de alta frecuencia pero, por el contrario, el sonido de baja frecuencia sigue avanzando mientras que el otro se pierde.

El mes pasado, un equipo de investigadores del Reino Unido, Australia y la Polinesia Francesa, descubrieron cómo hacen las ballenas jorobadas para aprender nuevos cantos. Resulta que los animales se aprenden las canciones por segmentos y se los memorizan por partes, insertando temas de nuevas canciones entre las más antiguas, como si hicieran un remix de temas, para producir una nueva e híbrida. Esta práctica es similar a cómo aprenden sus cantos los pájaros o cómo aprende el ser humano una lengua.

Beatriz de Vera
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