Javier Santaolalla: “No quisiera morir sin saber qué es la materia oscura”

La teleportación cuántica a escala humana todavía es ciencia ficción, pero pareciera que Javier Santaolalla, de 37 años, recurre a ella vez en cuando para llevar adelante sus tantos proyectos de física y divulgación científica. Autor de libros como “El Bosón de Higgs no te va a hacer la cama”, “Inteligencia física”, ingeniero de la Universidad de las Palmas, físico de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), magister en física fundamental y doctor en física en la misma alma máter, y también investigador en Organización Europea para la Investigación Nuclear, o el célebre CERN, Javier ha hecho además una carrera de divulgación presentando monólogos, haciendo shows, participando en medios de comunicación y sacar adelante los canales de YouTube Date un Voltio y Date un Vlog, ambos con decenas de videos interesantes sobre física clásica, cuántica, físicos ilustres, y otras variantes, y miles de seguidores. 

El científico español, actualmente en una gira por Latinaomérica, que lo trae por Brasil, Bolivia, Perú, Colombia, conversó con N + 1 de todo: su vida personal, sus inicios, la divulgación científica, su experiencia durante el descubrimiento del bosón de Higgs y sobre qué le gustaría descubrir antes de morir. Aquí, algunas confesiones de Javier para aquellos seguidores que se quedaron con ganas de verlo en su gira. A propósito: estará presentando videos desde setiembre por este portal web.

Inicios en la física, vida personal

N+1: ¿Qué inclinó en tu niñez o adolescencia tus preferencias hacia la física?

J: Mi niñez fue bastante normal, bastante regular, no era un típico nerd de los libros. A los 17 empezó a gustarme mucho la física, se me daba bien, tenía aptitudes, surgió la curiosidad, preguntas, fui siempre una persona muy estudiosa, y a raíz de eso, descubrí el mundo de la física que me arrastró como un agujero negro y no me dejó salir. (Risas) Es verdad que siempre he tenido cierta predilección por esta materia. 

Con tantos años estudiando, y en tantos proyectos, uno podría pensar que te queda poco tiempo para la vida social... 

Nunca fui una persona que se la pasó horas divagando y pensando, como un científico loco desconectado del mundo real. Tengo, aficiones, hobbies, me encanta andar con personas de mi entorno, amigos. No me creo un típico nerd, pero también creo que soy capaz de llegar quienes tienen esta personalidad, paradójicamente, también tengo mi lado nerd. Al mismo tiempo, me defino como una persona con los pies en el suelo, aterrizado, pero es verdad que como científico me ha gustado pensar en ciertas (muchas) cosas. 

¿Escogiste a la física y a la ingeniería, o fue este ambiente y lo que fuiste descubriendo lo que te acabó atrapando?

Hay una combinación de cosas, los procesos que hacen que al final acabes estudiando algo es complejo, hay mucha casualidad; en mi caso, tuve una iniciativa hacia la ciencia, pero luego la propia ciencia me fue arrastrando. No tuve una figura representativa, como un profesor o alguien cercano que me inspirara, sino que el camino se hizo poco a poco. Yo exploraba, y esto me atraía. 

¿A qué se dedicaron tus padres?

Ninguno de ellos fue científico, ni estudiaron, son de un pueblo del norte de España donde apenas pocos estudian, más bien todos trabajan en el campo. Mis madre, a los 13, dejó de estudiar y se puso a trabajar. Mi padre igual. Ellos sin embargo, siempre apostaron por mi educación y me apoyaron bastante en mis estudios. 

Una pregunta de uno de tus seguidores. ¿Si es que tuvieras que elegir novia, qué tipo de novia sería? ¿Te gustaría que fuese física? 

(Risas) Interesante. En mi vida siempre me he acercado a personas que son lo más contrarias a mi de lo que he podido encontrar. Me atraen las personas que piensan diferente que yo. Si son científicas, puedo pensar más o menos cómo entiende las cosas. Pero si se dedican a otra cosa, me sacuden. He tenido novias dedicadas a la abogacía y el arte.

Vocación por la divulgación

¿Cómo supiste de vocación de divulgador?

"El bosón de Higgs no te va a hacer la cama" lo llevo escribiendo 20 años. Desde que vi las primeras cosas de física que me gustaban, siempre la he compartido. Es como enamorarse, cuando lo haces se lo quieres contar a todo el mundo. Al inicio se lo contaba a los vecinos, familia, amigos, siempre hablando sobre lo que iba aprendiendo. Cada vez que leía algo interesante se lo quería contar a otra persona. Lo dejé de hacer con amigos, luego en grupos, y luego en visitas guiadas en el CERN, y de allí, fue mi salto a los monólogos y el YouTube. 

¿Te has preparado para hablar de ciencia en público, o frente a las cámaras? ¿O te lanzaste al ruego de inmediato?

Aprendí con las tablas. Con el escenario. Fue un recorrido bastante curioso, peculiar, enriquecedor, y bastante masoquista. Al final del viaje, que aun estoy recorriendo, pude decir que ha sido algo muy bonito y exitoso. Me fui a un escenario sin saber nada, fue el propio público y los compañeros que me fueron guiando. El público ayuda un montón, soy una persona que escucha mucho, una de mis virtudes, creo, es mi espíritu crítico, y sé escuchar a la gente que sabe más que yo. Tuve la suerte de contar con gente que me fue aconsejando. A base de escuchar, aplicar, ensayo error, fui aprendiendo sin una gran base. Y sigo aprendiendo frente a cámara. A adoptar un papel, un personaje. Son cosas que me enriquecieron como comunicador, y estoy agradecido de quienes me han visto y fueron críticos. 

Pese al avance de los divulgadores científicos en español gracias a herramientas como YouTube, el mundo anglosajón se nos ha adelantado en divulgación. ¿Admiras a alguno de sus referentes en particular?

Todos son muy buenos, la verdad es que tienen un nivel de comunicación altísimo, y son referentes para todos los que hacemos divulgación. Nos han sacado una delantera, y nosotros aprovechamos la estela de lo que ellos han dejado. Cuentan con grandes presupuestos y producciones. Me gusta mucho que lo que hizo Brian Greene, con el Universo Elegante, su documental, fue una de las cosas que más me atrajo a la física; lo veía con los ojos como platos. Los documentales de Stephen Hawking, también, fueron la base para crecer con la física. Y por supuesto, Neil deGrasse Tyson; Cosmos me parece una obra maestra, el mejor trabajo que se ha hecho en la historia de la divulgación. Es potente, las historias, la forma en que está contado…

¿Qué material escrito o audiovisual le recomendarías a alguien que quiere iniciarse en la ciencia?

Si algún joven quiere introducirse en la ciencia, le recomendaría iniciar con las series de Cosmos, que es muy bueno y fácil de ver.  Y luego, por supuesto, tomar libros, muchos libros.

Has participado en monólogos en las tablas, has estudiado física e ingeniería, participas en medios, escribes libros. ¿Te teletransportas? ¿Cuál es el secreto?

(Risas) Yo también me sorprendo. Hace tres años prácticamente no sabía hablar frente al público. Pero sin embargo, creo que no hay secretos. Solo mucho trabajo, mucha planificación, respeto al público y a las personas que trabajan en mi campo. Lo que comentaba antes, ser muy crítico contigo mismo y tener muchas orejas. 

Momentos cruciales de su carrera

Has seguido de cerca el “descubrimiento” del Bosón de Higgs, un evento importantísimo para la ciencia y la física actual que se confirmó el 4 de julio, cuando se llegó a la significancia necesaria de 5 sigmas. ¿Qué has sentido al acompañar esta ocurrencia?

Esto es muy contrario a lo que muchos podrían creer. En diciembre de 2011 se anunció en el auditorio central del CERN la observación de un desvío de 3 sigmas en la búsqueda del bosón, muy cerca, y no fue hasta el 4 de julio de 2012 cuando se llegó a la significancia necesaria, algo más de cinco sigmas, para que fuera un descubrimiento.

No es que un día nos despertamos y anunciaron, “¡hemos descubierto el Bosón!” y todos salen, tiran papeles, y hay fiesta. Es algo que se va produciendo de forma progresiva, se va gestando, hay un run run, en los despachos, en los pasillos. Y entonces, sientes que algo está pasando. Es un proceso que dura seis meses, no te hablo de cuatro días. Durante 6 meses estás muy pendiente, parece que hay algo, todo el mundo habla de esto, cada vez son más evidentes las muestras. Nada parecido a lo que la gente pueda pensar. No es un pico de goce. Es un camino. Las medidas para encontrar las partículas son procesos muy lentos, basados en la estadística, y ves poco a poco cómo una evidencia se va creando. Como un montecito de arena que se va acumulando, y tu empiezas a sospechar. Y ahí empiezas a oír rumores. Mientras se va formando este montoncito, la gente lo comenta. No es una cima de felicidad momentáneo, es más una gran etapa. 

¿Qué otro gran evento de la ciencia te despierta igual curiosidad? 

Tantas cosas. Me da mucha curiosidad lo que pasa con la materia oscura. Se podría detectar perfectamente la materia oscura en un acelerador de partículas en los detectores. Hay miles de experimentos que tratan con materia oscura en el espacio, la tierra, entonces, cualquiera de estos experimentos de materia oscura que de una señal sería muy, muy bonito. Incluso si alguien encuentra la forma de explicar la materia oscura, sin necesidad de materia oscura. Puede ser algún tipo de defecto de la gravedad, algún tipo de anomalía de la gravitación que pueda explicar porqué es que existe ese tirón gravitatorio que experimentamos. Es un gran enigma, y cualquiera que sea la respuesta, podré decir: ya puedo descansar. No me gustaría morir sin saberlo. 

¿Qué mensaje enviarías a los jóvenes latinoamericanos que quieren emprender una carrera de ciencia y tecnología, donde, a diferencia de otras partes del mundo, aun no hay apoyo y divulgación contundentes a la ciencia?

En esta gira por Brasil, Bolivia y Perú, puedo darme cuenta que en latinoamérica hay gente fabulosa y con mucha pasión por la ciencia.  Quizás siempre se puede mejorar, de 1% a 2, 3 o 4. Mi consejo, si es que puedo aconsejar algo, es a ese 1%, que sigan con esa pasión, que sean muy curiosos, y que no pongan límites a las cosas que quieren hacer. Hay muchos ejemplos de investigadores de Colombia o Perú que están en grandes laboratorios del mundo. Si quieren pueden, atrévanse a soñar en grande. La ciencia, ese evidente, se traduce en desarrollo para todos. 

Daniel Meza
Adrián Díaz

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