Para vencer a la obesidad no importa ser rápido sino constante al bajar de peso

¿Recuerdas el cuento sobre la carrera de la tortuga y la liebre? La moraleja de “lento, pero seguro” se aplica también a la pérdida de peso. Y sus consecuencias se manifiestan incluso por años.

Una nueva investigación de la Universidad de Drexel (Estados Unidos), publicada hoy en la revista Obesity, arroja que en un estudio de 183 participantes, aquellos cuyos pesos fluctuaron más durante las primeras semanas de un programa de pérdida de peso finalmente tuvieron peores resultados en su búsqueda por adelgazar. Las diferencias con los resultados de quienes más bien mantuvieron un ritmo de pérdida de peso lento pero estable se dejaron ver aun uno y dos años después del inicio del programa.

"Parece que el desarrollo de comportamientos constantes y repetibles relacionados con la ingesta de alimentos y la pérdida de peso temprano en un programa de control de peso es realmente importante para mantener los cambios a largo plazo", dijo la autora principal Emily Feig, PhD, ex estudiante de posgrado en el Colegio De Artes y Ciencias en la Universidad de Drexel.

Con el ánimo de comprender qué hace que alguien tenga más éxito al arrancar un programa de pérdida de peso, e identificar factores que podrían modificarse para superar las trabas hacia esa victoria, el equipo de psicólogos encabezado por Feig, convocó a personas con sobrepeso u obesidad en un programa anual de adelgazamiento que usaba reemplazos de comidas junto con metas conductuales tales como autocontrol, monitoreo de calorías y aumento de la actividad física. Los participantes asistieron a grupos de monitoreo semanal de peso e informaron sobre sus comportamientos y actitudes hacia los alimentos, como los antojos, la ingesta emocional, los atracones y la confianza en la regulación de la alimentación.

Los investigadores descubrieron que una mayor variabilidad de peso durante las primeras seis y 12 semanas de tratamiento de pérdida de peso predijo un menor control de peso a largo plazo, a los 12 y 24 meses. Por ejemplo, alguien que perdió cuatro libras una semana, recuperó dos y luego perdió una a la siguiente, registró una tendencia a perder menos peso en total que alguien que perdió una libra constantemente cada semana durante tres semanas.

Por otro lado, las personas que informaron comer emocionalmente de manera menos frecuente, así como una preocupación menor por los alimentos al inicio del estudio mostraron mayor variabilidad de peso y menos pérdida en general. Esto sugiere que el cambio inicial de peso, y no los comportamientos hacia los alimentos, predice con más seguridad si se vencerá a la balanza.

Michael Lowe, PhD, profesor de psicología en Drexel, señala que aunque no se puede probar correlación y causalidad, la asociación hallada basta para asegurar que para adelgazar se debe establecer un plan de pérdida de peso que se puede mantener semana tras semana, incluso si eso significa consistentemente perder ¾ de libra semanalmente.

Hans Huerto

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