Recurriremos a las bacterias para recortar emisiones de metano y producir combustibles

Recogidos en zonas volcánicas, como este campo en Rotokawa, Nueva Zelanda, estos microorganismos consumidores de metano también probaron ser capacesde prosperar en ambientes donde reinaba el hidrógeno (Carlo Carere).

La fermentación de los excrementos de bovinos criados por el hombre da lugar a la proliferación de bacterias cuya actividad celular genera emisiones de metano, uno de los principales gases de efecto invernadero que colaboran al proceso de calentamiento global. De hecho, la ganadería es responsable de contribuir anualmente el 25% del total de emisiones de gases de efecto invernadero de fuente antropogénica (por actividad del hombre).

En este caso, si bien las bacterias son el problema, ahora sabemos que también pueden ser la solución para reducir las emisiones.

Un estudio de la Universidad Monash (Australia) publicado en la International Society for Microbial Ecology Journal, ha demostrado que las bacterias que oxidan el metano en la naturaleza son más flexibles y resistentes de lo que se pensaba. Así, procurar artificialmente su proliferación en medios controlados abre la posibilidad de procesar volúmenes importantes de efecto invernadero en industrias como la del petróleo.

El uso ya existente de estos microorganismos metanótrofos para convertir las emisiones de gas metano en productos útiles, por ejemplo, a partir de la producción de combustibles líquidos y alimentos proteínicos se podría ver mejorado con el descubrimiento de la reciente investigación.

Estas bacterias, ahora sabemos, pueden consumir gas hidrógeno para mejorar su crecimiento y supervivencia.

"Los resultados de esta investigación explican por qué los metanótrofos son abundantes en los ecosistemas del suelo", dijo el Dr. Chris Greening del Centro de Biología Geométrica de la Universidad de Monash.

Ya que el metano es una fuente de energía difícil de asimilar, estos organismos se han adaptado para ser capaces de utilizar el hidrógeno. Así, pueden sobrevivir en ambientes donde el metano o el oxígeno ya no están disponibles.

"Fue su propia existencia en tales ambientes lo que nos llevó a investigar la posibilidad de que estos organismos pudieran utilizar otras estrategias de rendimiento energético", señala Greening.

Para ello, los investigadores aislaron y caracterizaron un metanótrofo recogido de un campo volcánico de Nueva Zelanda. A la luz de la composición de su medio de vida, la cepa podría crecer en metano o hidrógeno por separado, pero se desempeñó mejor cuando ambos gases estaban disponibles.

"Este estudio es significativo porque muestra que los consumidores clave de las emisiones de metano también son capaces de crecer en compuestos inorgánicos como el hidrógeno", afirma el líder del estudio.

"Este nuevo conocimiento nos ayuda a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero".

Los procesos industriales como la producción de petróleo y el tratamiento de residuos liberan grandes cantidades de metano, dióxido de carbono e hidrógeno en la atmósfera.

Mediante el uso de estas bacterias engullidoras de gases, es posible convertir estos en combustibles líquidos útiles y alimentos.

Hans Huerto

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