Cuestionan éxito de experimento con CRISPR-Cas9 en embriones humanos

A inicios de agosto, la ciencia anunciaba que había logrado corregir un defecto genético en embriones gracias a la herramienta de edición genética CRISPR-Cas9. Aunque el anuncio no suponía el inicio de una carrera de reingeniería genética de la raza humana, pues los embriones empleados no fueron finalmente implantados en un útero para su maduración y posterior nacimiento, sí abría varias posibilidades para el desarrollo de terapias preventivas mediante el uso de esta técnica. CRISPR-Cas9, que funciona como una suerte de par de tijeras que recortan las partes defectuosas del código genético, había logrado un alto nivel de precisión, logrando así desechar el código defectuoso sin afectar otras partes saludables del mismo.

Hoy, una investigación al respecto siembra dudas fundadas sobre este avance científico. En un artículo (aún no revisado por pares) publicado el 28 de agosto en el servidor de preimpresión de bioRxiv.org, un equipo de genetistas de células madre se preguntó si la mutación curada no estaba ya realmente corregida al momento de la aplicación de CRISPR-Cas9.

La condición genética corregida en docenas de embriones humanos viables, de acuerdo con el documento analizado, fue la cardiomiopatía hipertrófica. El documento registró un alto índice de éxito de CRISPR-Cas9 en desterrar el gen que la producía en embriones. Para ello, hubo que reemplazar una versión mutante del gen MYBPC3 transportada por el esperma con una copia normal de la célula del óvulo, produciendo un embrión con dos copias normales. El equipo también introdujo una versión saludable del gen a través de CRISPR, pero los embriones corregidos lo rechazaron para la versión materna.

No obstante, ahora, un equipo dirigido por Dieter Egli, científico de células madre en la Universidad de Columbia en Nueva York, y la bióloga de desarrollo María Jasin, en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center en la ciudad de Nueva York, afirma que no hay un mecanismo biológico plausible para explicar cómo una mutación genética en espermatozoides podría ser corregida en base a la versión del gen del óvulo. Es más probable, dicen, que el equipo responsable del supuesto avance no haya logrado arreglar realmente la mutación y más bien haya pensado que sí por contar con un análisis genético inadecuado.

Egli y Jasin han presentado su artículo a Nature, donde fue publicada la investigación original, de ahí que aún los investigadores del reciente documento hayan declinado en ahondar en detalles de su análisis. No obstante Shoukhrat Mitalipov, principal autor del estudio ahora cuestionado, se ha adelantado a declarar que la crítica “no ofrece nuevos resultados, sino que se basa en explicaciones alternativas de nuestros resultados basados ​​en pura especulación", a través de un comunicado.

Nature recoge opiniones en la misma línea que las de Egli y Jasin. El biólogo reproductivo Anthony Perry, de la Universidad de Bath, Reino Unido, dice que después de la fertilización, los genomas del óvulo y el esperma residen en los extremos opuestos del zigoto, cada uno envuelto en una membrana durante varias horas. Ello haría difícil para CRISPR arreglar —a través del proceso llamado recombinación homóloga— la mutación del esperma basada en la versión del gen que se encuentra ya en el zigoto. "Es muy difícil concebir cómo la recombinación puede ocurrir entre genomas parentales a través de estas enormes distancias celulares", dice Perry.

Sobre esa base, Egli y Jasin afirman que los resultados aparentemente exitosos son producto de haber confiado en un ensayo genético incapaz de detectar que CRISPR más bien había borrado una importante parte del gen paternal, un resultado mucho más probable para el experimento y que era no recogido por el ensayo genético. La enzima Cas9 rompe las cadenas de ADN, y las células pueden intentar reparar el daño cosiendo genoma al azar, lo que a menudo resulta en letras de ADN extras o faltantes.

En su comunicado, el equipo de Mitalipov dijo que se mantenían firmes en sus resultados. "Vamos a responder a sus críticas punto por punto en la forma de una respuesta formal revisada por pares en cuestión de semanas", señalaba el texto.

Hans Huerto

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