Dos estrellas hiperveloces acaban de ser halladas por astrónomos chinos

La Vía Láctea, en cuyo centro fueron halladas nuevas estrellas de hipervelocidad (Pixabay).

Astrónomos de la Universidad de Yunnan en Kunming, China, ha detectado dos nuevas estrellas de hipervelocidad no unidas, a más de 70.000 años luz de distancia. El hallazgo, descrito en un artículo publicado en el servidor de pre-impresión arXiv, echa más luces sobre la naturaleza de estas raras estrellas.

Aunque se calcula que tan solo en la Vía Láctea existen al menos un millar de estrellas hiperveloces, estas no representan una proporción significativa en los 100.000 millones de astros que habitan nuestra galaxia.

Su nombre proviene de la inusual velocidad con que se desplazan, las mismas que exceden la velocidad de escape de la galaxia: mientras que los astros ordinarios se mueven a unos 100 km por segundo, las estrellas hiperveloces alcanzan diez veces esa rapidez. Su origen, de acuerdo con la mayoría de teorizaciones astronómicas, se ubica en la dinámica entre sistemas estelares binarios (aquellos donde dos estrellas orbitan entre sí) y agujeros negros supermasivos (generalmente localizados en los centros de galaxias como la Vía Láctea). Confirmadas y ubicadas por la ciencia, 20 estrellas de este tipo, que recorren grandes distancias a través de nuestra galaxia, podrían servir como trazadores de gran alcance para monitorear la distribución de la masa en la Vía Láctea y de la materia oscura.

El hallazgo del equipo chino engruesa la lista de estas anomalías. Los científicos analizaron los datos disponibles de las encuestas espectroscópicas LAMOST, que utilizan el telescopio espectroscópico de fibra multiobjeto de área grande (LAMOST) en China.

Los espectros registrados de las estrellas HVS1, HVS2 y HVS3, de arriba para abajo (Huang et al, 2017).

Las dos nuevas estrellas de hipervelocidad no unidas fueron bautizadas como LAMOST-HVS2 y LAMOST-HVS3. La primera tiene un tipo espectral B2V, una masa de aproximadamente 7.3 masas solares y una temperatura efectiva de 20.600 K (20.326 C). La estrella, situada a unos 72.500 años luz de distancia de la Tierra, tiene una velocidad radial heliocéntrica de 341,1 km por segundo, lo que corresponde a una velocidad radial de 502,33 km / s.

La segunda estrella hallada, de tipo espectral B7V, es casi cuatro veces más grande que el Sol y tiene una temperatura efectiva de 14.000 K, con una velocidad radial heliocéntrica de 361,38 km / s y una radial de 408,33 km / s. Se ubica a unos 72.760 años luz.

Los investigadores presumen estas estrellas se originaron en el centro galáctico de la interacción de un sistema binario con un hoyo negro, en la que uno de los astros del par es arrastrado por el campo gravitacional del agujero y el otro es más repelido en sentido contrario a grandes velocidades. Sin embargo, se necesitan más estudios para confirmar esta hipótesis. Por lo tanto, el equipo espera que el nuevo lanzamiento de datos del satélite Gaia de la ESA pueda arrojar algo de luz sobre este problema.

Hans Huerto

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