Terremoto en México: ¿Qué dice la ciencia sobre las misteriosas luces en el cielo?

La masificación en el uso de smartphones trae consigo un registro ciudadano cada vez más amplio de fenómenos naturales y los terremotos se cuentan entre estos. El último de estos casos ha sido el del terremoto en México y, en particular, un aspecto que ha concitado la atención, además de los daños materiales y personales que el movimiento ha causado, es el de las luces en el cielo que se produjeron en pleno sismo.

En Ciudad de México y en Chiapas —donde se registró el epicentro— decenas de mexicanos registraron en video y compartieron en redes sociales las imágenes. Las mismas, como ha ocurrido ya en otros sismos recientes, han dado lugar a una serie de especulaciones, que incluso relacionan el movimiento telúrico a factores tan absurdos como una supuesta presencia alienígena o experimentos como el del High Frequency Active Auroral Research Program o HAARP (programa de investigación de aurora activa de alta frecuencia) de los Estados Unidos.

Luces en el cielo durante el sismo de anoche en México (Mx2012/YouTube).

Un estudio publicado en 2014 en Seismological Research Letters por el Ministerio de Recursos Naturales de Canadá profundizó en la investigación sobre el fenómeno. Y aunque por varios años la ciencia no se había encargado de explicar estas luces, este trabajo es uno de los referentes en el tema.

En base el análisis de 65 sismos registrados ampliamente en América (27, incluyendo el de 7,9 grados de Pisco, Perú, en 2007) y Europa (38), el estudio concluye que las luces son originadas por el choque de las placas que se superponen y cuya interacción produce el terremoto. La energía liberada, al escapar a la superficie de la Tierra y chocar con su atmósfera se convierte en descargas eléctricas que toman la forma de brillos. Durante un terremoto, el estrés de las placas chocando entre sí genera cargas eléctricas, que se desplazan hacia arriba a lo largo de las fallas geológicas casi verticales. Cuando las cargas alcanzan la superficie de la Tierra e interactúan con la atmósfera, crean un resplandor.

Las luces de terremoto pueden clasificarse en dos grupos diferentes en función de su tiempo de aparición: luces preseísmicas, que generalmente ocurren de unos segundos hasta unas semanas antes de un terremoto y generalmente se observan más cerca del epicentro; y coseísmicas, que pueden ocurrir cerca del epicentro por la referida tensión inducida por el terremoto y a distancias significativas del epicentro.

El proceso responsable de la generación de tales luminosidades se ha explicado en términos de la llamada "teoría de la tensión tectónica" aunque no toda acumulación de estrés en la corteza terrestre será seguida por la rotura catastrófica de la roca que conduzca a un terremoto. Esto es, a veces se dan estas luces incluso sin que haya movimiento sísmico.

El estudio demostró que la gran mayoría de luces de terremotos (97%) se han observado en los siguientes tres entornos tectónicos: (1) fisuras intraplaca; (2) fisuras de retroceso o de separación al interior de las zonas de subducción (donde una placa tectónica se superpone a otra); y (3) fallas de deslizamiento o transformación, independientemente del ajuste tectónico. “La característica común de estos tres entornos geológicos parece ser la presencia de fallas subverticales profundamente penetrantes, cuyo papel exacto, pasivo o activo, en la propagación de pozos y la formación de luces aún no se ha resuelto”, concluye el artículo.

Hans Huerto

Si te gustó esta noticia, entérate de más a través de nuestros canales de Facebook y Twitter.

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.