Polvo cósmico del Cretácico encontrado en los acantilados blancos de Dover

Acantilados blancos de Dover. /Pxhere

El polvo cósmico, también conocido como micrometeoritos, se compone de partículas microscópicas que se originaron en el espacio y pueden encontrarse en la superficie de nuestro planeta. Se estima que entre 20.000 y 30.000 toneladas de esta materia cae a la Tierra cada año, pero dado su tamaño, es bastante difícil de localizar, aunque sea identificable por la composición química, la forma y su estructura cristalina.

Una nueva investigación publicada en la revista Earth and Planetary Science Letters, muestra que en los acantilados blancos de Dover, en Inglaterra, se ha encontrado polvo cósmico fosilizado de una fuente completamente nueva. El hallazgo, aseguran los autores del Imperial College de Londres (Reino Unido), podría ayudarnos a aprender más sobre la evolución del Sistema Solar.

"Los acantilados son una fuente importante de criaturas fosilizadas que nos permiten determinar los cambios y trastornos que el planeta ha sufrido durante millones de años. Y el polvo espacial fosilizado está sepultado junto a estas criaturas, lo que también puede proporcionarnos información sobre lo que estaba sucediendo en nuestro sistema solar en ese momento", cuenta el investigador principal, Martin Suttle.

Comparando la forma y la estructura cristalina con las muestras de polvo cósmico encontrado en la Antártida, el equipo encontró que estos micrometeoritos fosilizados en la tiza blanca, se remontan a la época Coniaciense del Cretácico Superior, hace unos 87 millones de años. Aunque pueden alterarse químicamente, las muestras ofrecen nuevas vías para el estudio del polvo cósmico, debido a la preservación excepcional de su estructura. Las muestras antárticas, que se encuentran conservadas en la nieve y el hielo, a menudo se degradan por su medio ambiente, y son mucho más difíciles de fechar con precisión. Esto significa que podríamos aprender más sobre eventos en el sistema solar que ocurrieron hace casi 90 millones de años, como colisiones entre asteroides. Hasta ahora, los registros de polvo cósmico de este período habían sido difíciles de encontrar.

En la misma publicación, en mayo pudimos leer que un equipo internacional de geólogos había propuesto un nuevo escenario para la formación del planeta Marte, explicando las diferencias de su composición química en comparación con las de la Tierra. Estudios previos señalaban que tanto Marte como la Tierra surgieron a una misma distancia del Sol. Sin embargo, de acuerdo a la nueva investigación, existe una mínima probabilidad (posible en una simulación) de que el planeta rojo haya nacido, efectivamente, cerca de la Tierra, pero se haya formado en las mismas regiones donde ahora se extiende el cinturón de asteroides del Sistema Solar (comprendido entre las órbitas de este planeta con Júpiter), y después haya migrado a una órbita más cercana al Sol por acción de la gravitación de Júpiter.

Beatriz de Vera
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