Las comidas te engordan más si las consumes cuando tu cuerpo cree que es hora de dormir

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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la obesidad en todo el mundo se ha más que duplicado desde 1980: en 2014, más de 1.900 millones (39%) de adultos, de 18 años y más, tenían sobrepeso. De estos, más de 600 millones (13%) eran obesos.

Sabemos bien que la dieta no balanceada y alta en carbohidratos y grasas puede conducir al aumento de peso y grasa corporal, pero poco se sabe sobre el impacto de nuestro propio reloj corporal (ciclo circadiano) en la manera en que aprovechamos los alimentos, más allá de la hora del día en que los consumamos.

Un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition realizado por investigadores del Brigham and Women’s Hospital (BWH) de EE.UU. da cuenta de las relaciones entre la grasa corporal y el índice de masa corporal, y el momento del consumo de alimentos, a la hora del día y el ciclo circadiano. Esta es la primera vez que el momento de la ingesta de comidas ha sido estudiado en entornos del mundo real, en relación con el inicio de la producción de melatonina, sustancia de nuestro organismo que fomenta el sueño y cuyos niveles marcan su inicio.

"Hemos encontrado que el momento de la ingesta de alimentos en relación con el inicio de la producción de melatonina se asocia con un mayor porcentaje de grasa corporal y el IMC, y ello no está asociado con la hora del día, la cantidad o la composición de la ingesta de alimentos" señala el autor principal Andrew W. McHill, PhD, investigador de la División de Sueño y Trastornos Circadianos en BWH. "Estos hallazgos sugieren que el momento en que usted consume calorías, en relación con su propio momento biológico puede ser más importante para la salud que la hora real del día". Es decir, cuenta cuán cerca nuestro cuerpo crea que está a la hora del descanso: si, por ejemplo, nuestro ciclo circadiano está ajustado para que nuestro día comience a las 3 p.m. y acabe a las 6 a.m., para nuestro organismo esa será la hora punta para la melatonina y mientras más cerca a ese momento uno coma, se corren mayores riesgos para la salud.

Los investigadores analizaron datos recogidos de 110 participantes en edad universitaria inscritos en un estudio observacional de 30 días para documentar sus tiempos de sueño e ingesta diaria de comida. Se utilizó una aplicación de teléfono móvil para registrar la ingesta de alimentos de los participantes durante siete días consecutivos de rutinas regulares. Por una noche durante el estudio de 30 días, los participantes fueron estudiados en el Centro del BWH para la Investigación Clínica, en la que se evaluó el momento de inicio de la producción de melatonina, marcando ello el inicio del sueño, y la composición corporal.

Las personas con altos porcentajes de grasa corporal consumían la mayor parte de sus calorías poco antes de ir a dormir, cuando sus niveles de melatonina eran altos, en comparación con los participantes con menores porcentajes de grasa corporal. Los investigadores señalan que no pudieron detectar una relación entre la hora de consumo de alimentos, la cantidad calórica, la composición de las comidas, el nivel de actividad / ejercicio, o la duración del sueño, y cualquiera de estas medidas de composición corporal.

Aunque reconocen la poca representatividad de la población estudiada (los universitarios pueden contar con rutinas y ciclos circadianos, así como regímenes alimentarios, no necesariamente similares a los de la población promedio), los investigadores apuntan que el estudio otorga evidencia de que el consumo de alimentos durante la noche circadiana, independientemente de factores de riesgo más tradicionales, tales como la cantidad o el contenido de la ingesta de alimentos y el nivel de actividad, juega un papel importante en la composición corporal.

Hans Huerto

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