Observan que explosivos nacimientos de estrellas son capaces de deformar galaxias

Primero, la galaxia está dominada por un disco de componentes (izq.), pero la formación de estrellas activas que se produce en enormes nubes de polvo y gas en el centro de la galaxia (centro) precipita que la galaxia empiece a ser dominada por una protuberancia estelar y se convierte en una galaxia elíptica o lenticular (Ilustración: NAOJ).

Astrónomos del Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) encontraron que la formación de estrellas es capaz de hinchar galaxias, como la levadura ayuda a leudar la masa del pan.

Gracias a observaciones del Telescopio Espacial Hubble de la NASA / ESA y del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) en Chile, así como del Very Large Telescope del European Southern Observatory (VLT), también en el chileno desierto de Atacama, el registro de actividad en galaxias a 11 mil millones de años luz reveló una formación explosiva de estrellas en sus núcleos. Esto sugiere que las galaxias pueden cambiar su propia forma a partir de las actividades en su interior y sin necesidad interactuar con otras galaxias, según el documento publicado en The Astrophysical Journal Letters.

"Se cree que las galaxias elípticas masivas se forman a partir de colisiones de galaxias de disco", dijo Ken-ichi Tadaki, autor principal de dos trabajos de investigación e investigador postdoctoral de NAOJ. "Pero, es incierto si todas las galaxias elípticas han experimentado una colisión galáctica. Puede haber un camino alternativo".

Las galaxias observadas por Tadaki y compañía presentan una instantánea de cómo era el universo hace 11 mil millones de años, 3 mil millones años después del Big Bang, la época pico de formación de galaxias (nuestra Vía Láctea tiene 13,6 mil millones de años.

Para registrar fuentes de luz tan lejanas, el equipo empleó el telescopio Subaru de 8,2 m de NAOJ en Hawái y escogieron 25 galaxias en esta época. Luego emplearon el Hubble para capturar la luz de las estrellas y determinar la forma que tenían las galaxias hace 11 mil millones de años, mientras que ALMA observó ondas submilimétricas de nubes frías de gas y polvo, donde nuevas estrellas se están formando. Al combinar los dos registros, lo investigadores pudieron definir la forma de las galaxias y la evolución de esta.

Gracias a imágenes del Hubble, el equipo encontró que un disco de componentes domina las galaxias, mientras que ALMA mostró que había cerca de estos discos grandes depósitos de gas y polvo, el material de las estrellas, siendo estos reservorios fecundas cunas de nuevos astros. Ello, al punto que un gran número de estrellas se formaron en los centros de las galaxias. Esto lleva a los astrónomos a pensar que en última instancia las galaxias serán dominadas por la protuberancia estelar y se convertirán en galaxias elípticas o lenticulares. El VLT confirmó que no hubo evidencia de choques con otras galaxias que pudieran haber afectado la forma original de estas. Con ello, se asume que la misma fue cambiando con el explosivo y constante nacimiento de estrellas.

Los ecos observables del pasado, a través de los telescopios espaciales, aún guardan misterios que pueden revelar mucho más sobre las leyes que ordenaron (y siguen ordenando) nuestro universo. A mediados de año, un trabajo realizado por el astrónomo Roberto De Propris, arrojó que las galaxias más masivas se alinearon con su entorno, tal y como hoy las observamos, cuando el universo tenía apenas un tercio de su edad actual (13.820 millones de años). Es decir, las galaxias se organizaron de esta manera hace 10.000 millones de años. Tal proyección fue posible gracias a un aspecto de las galaxias que delata ecos de un pasado muy lejano: su brillo, al igual que en el reciente trabajo.

Hans Huerto

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