Quebrarse emocionalmente al fracasar te dará mejores resultados en un próximo intento

Pixabay

Una reciente investigación de la Universidad de Kansas, publicada en Journal of Behavioral Decision Making, arroja que tener una respuesta emocional ante el fracaso en vez de una más bien racional, cognitiva, es más eficaz en mejorar los resultados la próxima vez que enfrentemos el mismo desafío.

Para el trabajo, se llevaron a cabo tres experimentos en que estudiantes de pregrado estaban obligados a realizar tareas. En el primero, se pidió a los estudiantes que buscaran en línea una licuadora y reportaran el precio más bajo que pudieran encontrar con la posibilidad de ganar US$50. La tarea de búsqueda de precios fue manipulada, sin embargo, y una computadora informaría a todos los participantes que el precio más bajo era US$3,27 menos de lo que encontraron, con lo que ningún participante ganó el premio.

A algunos se les pidió concentrarse en sus emociones a medida que conocían los resultados y a otros, en su respuesta cognitiva, en racionalizar su fracaso. En una siguiente tarea, los participantes que se centraron en su respuesta emocional se esforzaron más que aquellos que rumiaron una respuesta cognitiva.

"Entender cómo el rendimiento difiere cuando se centra en los sentimientos y no en los pensamientos realmente podría afectar la forma en que la gente piensa acerca de sus fracasos y la manera en que los empleadores entienden los fracasos de sus empleados", dijo Noelle Nelson, profesor asistente de marketing y comportamiento del consumidor en la KU School of Business. "A veces la literatura se ha centrado más en tipos de pensamientos o tipos de emociones, pero estábamos interesados ​​en la diferencia entre una respuesta emocional y cognitiva básica".

"Creo que la gente se sorprenderá de que dejarse sentir mal por un fracaso puede mejorar el rendimiento más que pensar en ese fracaso en algunos casos", dijo Nelson.

Y para los fines del estudio, esto es, entender cómo funciona la mente del consumidor, las conclusiones son útiles para los propios consumidores, empleadores, profesores o cualquier persona que se ocupa de manejar el fracaso en la toma de decisiones: "Alguien como un director o un profesor sería capaz de guiar a los empleados y estudiantes en la forma en que responden al fracaso, con la esperanza de mejorar la forma en que se toma la próxima decisión".

Otra conclusión es que los resultados son fácilmente aplicables para personas que practican técnicas de auto-motivación. "Una tendencia natural después del fracaso es a veces reprimir las emociones y racionalizar cognitivamente el fracaso, pero si la gente sabe los posibles efectos negativos de ese comportamiento, pueden anular esa tendencia natural y centrarse en los sentimientos negativos", dijo Nelson.

Hans Huerto

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