Eurasia se partirá en dos a partir del Lago Baikal

Lago Baikal. /Pxhere

Con 1.637 metros de profundidad, es el lago Baikal es el más hondo del mundo. Contiene 23.000 km³ de agua, equivalente al 20% del agua dulce de todo el planeta. En la tradición rusa, el lago es llamado "mar", y en las lenguas Buryat y Mongola es llamado "Dalai-Nor", el "Mar Sagrado". Está rodeado de montañas, lo abastecen unos 300 ríos y contiene 22 pequeñas islas. Es tan profundo que con su agua se podría inundar toda la tierra firme con una capa de 20 cm.

Se encuentra justo en medio de Europa y Asia. En la corteza terrestre, justo en medio de este gran continente que recibe el nombre de Eurasia, hay una enorme grieta: la zona del rift del lago Baikal, un límite de placas tectónicas divergentes que se expande gradualmente. Un nuevo estudio llevado a cabo por científicos rusos, advierte de que si la situación geodinámica no cambia, aparecerá un nuevo océano en el lago Baikal.

El artículo, publicado en Ciencia en Siberia, medio de la Academia de Ciencias de Rusia, predice que en 20 millones de años el continente más grande se dividirá en dos partes y que el lugar que ocupa ahora el lago seraá ocupado por un ocáno. Según la imagen reconstruida, resulta que antes de que apareciera el 'rift' del Baikal, aún en el Mesozoico (hace entre 70 y 100 millones de años) había ya en su lugar un sistema de grietas. El Baikal es la región central y más antigua de este sistema.

Durante varias decenas de millones de años, la zona del rift del Baikal se desarrolló tranquilamente, pero hace entre cinco y siete millones de años algo sucedió repentinamente, de manera que comenzó una fase activa, a partir de la cual las velocidades de los movimientos tectónicos aumentaron dramáticamente. Y empezaron a formarse las montañas y los huecos. Desde entonces, las montañas alrededor del Baikal continúan creciendo unos cinco o seis milímetros por año en promedio. Para ser montañas, son tasas muy altas de elevación, enfatiza el estudio.

Para que la tectónica de placas funcione, las placas deben ser capaces de romperse para formar nuevos bordes. Hasta ahora, las pruebas realizadas en laboratorios para medir la fortaleza de estas placas mostraban una resistencia mayor de la real, según se extrae de los experimentos llevados a cabo en la Universidad de Oxford (Reino Unido), que han revelado que las placas tectónicas son más débiles de lo que se pensaba anteriormente. El trabajo, publicado en Science Advances, explica que, debido a que la mayoría de los experimentos anteriores han utilizado rocas sintéticas con tamaños de cristal mucho más pequeños de lo que se encuentran típicamente en la naturaleza, han sobreestimado drásticamente la resistencia de las placas tectónicas.

Beatriz de Vera
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