Temible rana prehistórica, la más grande que se conoce, era capaz de devorar dinosaurios

Ceratophrys
Flickr / Creative Commons

Una rana gigante, del tamaño de una pelota de playa y que vivió hace 70 millones de años (Cretáceo Tardío), tuvo una mordida lo suficientemente potente como para apresar y devorar a pequeños dinosaurios. Hablamos de Beelzebufo ampinga, la rana más grande de la que se tiene conocimiento hasta el momento, llamada también rana diablo y que habitó en la isla de Madagascar. Usando sus similitudes con las ranas Ceratophrys, los científicos han hecho un fascinante descubrimiento detallado en Scientific Reports.

Las Ceratophrys son conocidas también como ranas Pacman, por sus cuerpos redondos y bocas grandes y ovaladas, similares a las del personaje de videojuegos. Son criaturas malhumoradas, que esperan sentadas silenciosamente y atrapan sin piedad a todo lo que se les asome. Los autores de la investigación emplearon todo lo que saben para determinar la fuerza de la mordida de Beelzebufo.

La medición de la mordida

Los investigadores usaron un transductor de fuerza hecho a la medida y dos placas cubiertas con cuero. Cuando la rana mordía las placas, estas actuaban como sensores para determinar con precisión la fuerza de la mordida.


Rana Ceratophrys mordiendo el sensor
Scientific Reports

Una Ceratophrys con un ancho de cabeza de 4.5 centímetros tenía una mordida de fuerza de 30 Newtons, o aproximadamente 3 kilogramos. Esto permitía a las ranas, una vez capturada la presa con su lengua pegajosa, asegurar fuertemente a la presa (desesperada y contorneándose) con sus poderosas fauces, frenándola y evitando que escape de su fatal destino.

A diferencia de la mayoría de ranas con quijadas débiles y normalmente devoradoras de pequeñas presas, la mayoría de ranas cornudas emboscan animales tan grandes como ellas mismas, incluyendo otras ranas, serpientes y roedores. Y sus poderosas fauces juegan un rol crítico en atrapar y someter a la presa, explicaron los autores de la Universidad de Adelaide y el Museo Sudaustraliano (Australia) en una nota de prensa.

Calculando esa fuerza en ranas con bocas alrededor de 10 centímetros, esta asciende a 500 Newtons. Existen ranas de este tipo en Sudamérica, y su fuerza de mordida es contundente en tortugas, cocodrilos o mamíferos depredadores de tamaños similares al de la mencionada boca.

El método para calcular la fuerza en ranas más grandes consiste en relacionar la fuerza de mordida al tamaño de cabeza y cuerpo, un método coherente con resultados hallados en otros animales, incluyendo peces, reptiles y roedores.

Aplicando este método al tamaño de boca de la Beelzebufo, unos 15.4 centímetros, se halló que la fuerza de la mordida podía llegar hasta a 2.200 Newtons, unos 224 kilogramos. Una cifra comparable al de una tortuga mordedora con el mismo tamaño de cabeza. Con toda seguridad, un animal con un arma de temer.

El terror de los dinosaurios

Con esta fuerza, Beelzebufo, habría sido capaz de someter a pequeños dinosaurios que compartían su hábitat.  

Recientemente se ha descubierto una hormiga demoníaca que merodeaba la tierra con sus fauces puntiagudas reforzadas con metal y solía beber la sangre de sus enemigos. Científicos hallaron un fósil de esta especie de pesadilla conservada en ámbar desde hace unos 98 millones de años, y gracias a ello, los mismos han podido observar sorprendentes detalles de esta especie prehistórica, incluyendo curiosos componentes metálicos alrededor de su boca. El espécimen fue descubierto en depósitos de ámbar en Myanmar.

Daniel Meza
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